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ANDANDO CON DIOS<>
Por Lasaro Flores
VIDA GRACIA SOBERANA


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<>    En veces he oído uno decir, “Muéstrame tus amigos, y yo te mostraré quien tú eres”, es un dicho muy verdadero que discubre lo que hay en nuestros corazones. Aunque es cierto que podemos esconder lo que está en nuestros corazones de aquellos que están alrededor de nosotros, todavía en un sentido, es también cierto que podemos revelar lo que hay en nuestros corazones por la actitud que manifestamos, por las palabras que hablamos, y por nuestras acciones. “Nuestro amigos” puede ser cualquier cosa, o cualquiera, con quien tenemos una relación íntima y personal; y por los tanto, “andamos” con ellos. <> 

    Recientemente, por la gracia de Dios, ha sido traído a preguntarme con quien estoy andando como amigos míos; y como la gente alrededor de mi vienen en contacto conmigo, a quienes ven ellos de ser mis amigos. ¿Puedo yo honestamente decir que la gente ven que Yo estoy Andando Con Dios? Quizas algunos dirán que soy religioso, sea porque voy a la iglesia, o cargó una Biblia conmigo, o cosas semejantes; pero más allá de eso, ¿pueden ellos “ver” a Dios en mi vida? ¿Pueden ellos “ver” que Dios es mi Amigo, y que yo ando con Él? Si yo puedo mostrar esto en mi vida, entonces ¡la gente verán Quien es mi Amigo!
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    Se dice en Génesis 5:24 que caminó, pues, Henoch con Dios”; y que también con Dios caminó Noé” (6:9). En otras palabras, estos dos individuos tenían una relación íntima con Dios en su andar con Él. De cierto, esto no podía ser verdad sólo que andaran de acuerdo uno con otro; porque, “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de concierto” (Amós 3:3)? Ésta, amados, es la “vida normal” que existe entre uno quien ha experienciado la Gracia de Dios en sus vidas, y Aquél quien es “el Dios de toda gracia” (1 Pedro 5:10), Quién de Su Gracia Libre y Soberana ha convertido aquellos quienes “siendo enemigos, fueron reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo”, y ahora, “estando reconciliados, serán salvos por su vida” (Romanos 5:10), cuya Vida está en todos Sus amigos. Ahora, ¿quién es un amigo de Dios? ¿No es aquél quien anda de acuerdo con Él?      <> 

    Pero ¡ay! Tenemos que decir tristemente, que hay veces que los amigos de Dios se le voltean encontra a Él. Aún se puede decir de ellos que han dejado su “primer amor” (Apocalipsis 2:4), lo cual Él es cuando de primero vienen a ser Sus amigos y comienzan a andar con Él. Pero ahora la llama de amor para el Amado y Amigo de ellos (cp. Cantares 5:16) casi se ha apagado; los fervientes deseos de ellos para Él y Sus bendiciones se han disminuído (cp. Isaías 26:8); ya no están conscientes de una relación íntima con Él (como David en 2 Samuel 12); y de más definitivamente, la manera de vida de ellos ya no están en los caminos del Señor. Seguramente, esta clase de vida ya no manifiesta una fortaleza por causa del “gozo de Jehová” (Nehemías 8:10), ya no exhalan las fragancias dulces de las flores de gracia; ya no ofrecen “olores de holganza al Dios del cielo” (Esdras 6:10); y más ciertamente, tal vida ya no anda “como es digno del Señor, agradándole en todo” (Colosenses 1:10). ¡Tal vida necesita de ser Revivida, Renovada, Restaurada, y Reformada!
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    Entonces, nuestra única esperanza es que Dios, de su gracia soberana, se agrade de hacerlo. Yo digo que tiene que ser de Su “gracia” porque Él tiene que hacernos el favor de rescatarnos de esta condición de debilidad, de tinieblas, de miseria, de desobediencia, y de ruina, que viene de tal vida. No obstante, todavía tenemos esperanza porque “es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad” (Lamentaciones 3:22,23). Pero luego, tengo que decir que tiene que ser de Su “gracia soberana” ya que merecemos de ser tratados severamente, y de ser echados fuera, por nuestra rebeldía, pero todavía del beneplácito de Su voluntad Él “no ha hecho con nosotros conforme á nuestras iniquidades; Ni nos ha pagado conforme á nuestros pecados” (Salmo 103:10). Que esto es verdad puede ser testificado por todo santo de Dios quien se ha caído hacia atrás y ha experienciado la promesa de Dios: “Yo medicinaré su rebelión, amarélos de voluntad: porque mi furor se apartó de ellos. Yo seré á Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano. Extenderse han sus ramos, y será su gloria como la de la oliva, y olerá como el Líbano. Volverán, y se sentarán bajo de su sombra: serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid: su olor, como de vino del Líbano” (Oseas 14:4-7). ¡Aleluya!