“Vuélvenos, oh Jehová, á ti, y nos
volveremos: Renueva nuestros días
como al principio” (Lamentaciones
5:21).
La mayoría de la gente tomará el Año
Nuevo como una
oportunidad de hacer una resolución como medios para empezar
"todo de
nuevo", es decir, tener un "nuevo comienzo" de tipos en sus
vidas y en las relaciones. Cuando uno mira hacia atrás en el
año pasado, hay
muchas cosas que hicimos que no hubiéramos hecho, y cosas que no
hicimos que
debemos haber hecho. Eso es también verdad con respecto a
nuestras relaciones
con otras personas, especialmente con nuestras propias familias y
amados. Hay
quizás vicios en nuestras vidas que querríamos
deshacernos, tal como fumando o
de beber, o tal cosas semejantes. Cualquier cosa que sea, seremos
resueltos a
ser una mejor persona este año venidero.
Esta
clase de pensamiento puede incluir también a
cristianos. Muchos de nosotros que somos creyentes en el Señor
Jesucristo no
somos satisfechos con nuestras vidas por este año pasado. Hemos
venido en
faltar de servir fielmente al Señor y ser un testigo verdadero
de Su amor y gracia
a otros. Además, puede ser que hemos reincidido en algún
pecado, o en la
"práctica" de la conducta inadecuada, que ha causado que nuestra
relación con Dios sea afectada hasta al punto que nuestra vida
de oración sea
prácticamente inexistente, Su Palabra es descuidada, e incluso
nuestra
asistencia a la iglesia carece de la alegría y del amor a los
hermanos. Sí, es
posible que haya muchos que profesan ser cristianos que quisieran ser
mejores
cristianos este año venidero.
Pero, permíteme hacer la pregunta: ¿Piensa usted que
en haciendo una resolución podemos llegar a ser una mejor
persona, o aún un
mejor cristiano? Ah, sé que hay tiempos que "parece" que hay
personas
que mantienen sus resoluciones; todavía, aún en las vidas
de no cristianos es
Dios que todavía esta en control de esas resoluciones. Es decir,
no son tantas
las personas que mantienen su resolución, pero Dios trabajando
providencialmente en sus vidas que o "mantiene" su resolución o
no. "El corazón del hombre piensa (resolver) su camino: Mas Jehová endereza sus
pasos" (Proverbios 16:9). "Muchos
pensamientos (resoluciones) hay en el
corazón del hombre; Mas el consejo de Jehová
permanecerá" (19:21). De
modo que podemos ver que no somos nosotros manteniendo nuestras
resoluciones
que es la causa de uno mantener su resolución, sino Dios
obrándola según a Su
voluntad soberano.
Habiendo dicho eso, permíteme hacer otra pregunta:
¿Piensa usted que para tener un mejor año, nosotros
debemos de hacer resoluciones
o de voltearnos a Dios? Pensaría y esperaría que usted
conteste que nosotros
necesitamos voltearnos a Dios. Esa es la única esperanza que
tenemos si
deseamos sinceramente un "nuevo comienzo" en este Año nuevo. De
hecho, ¡no hay ninguna otra opción! Tenemos que volvernos
a Dios con un corazón
roto a causa de nuestros muchos pecados y con un "dolor
que es según Dios,” que “obra arrepentimiento
saludable" (2 Corintios 7:10); de otro
modo, nos encontraremos, no sólo amando al mundo y las cosas del
mundo (1 Juan
2:15), pero también en ser un amigo del mundo, nos hará
enemigos de Dios
(Santiago 4:4). Eso es la esencia de la reincidencia: Nos volvemos al
pecado y
al mundo y estamos contra Dios. Pero si por Su gracia, somos hechos
consciente
de ello y condenados por ello, entonces debemos orar seriamente como
Jeremías
lo hizo: “Vuélvenos, oh Jehová, á ti,
y
nos volveremos: Renueva nuestros días como al principio” (Lamentaciones
5:21).
Por lo tanto, amado pueblo de Dios, en vez de hacer resoluciones,
vamos hacer lo que Jeremías nos muestra que debíamos
estar haciendo: Debíamos
humillarnos y clamar a Dios por misericordia para voltearnos a
Él y dándonos un
"nuevo comienzo". Note la primera
cosa que debemos orar: “Vuélvenos, oh
Jehová, á ti". ¿Por qué? Porque por
mucho que quizás seamos resueltos
para volvernos a Dios, no lo podemos hacer de nuestros propios
deseos.
Es como Pablo dice que "Dios es el
que en vosotros obra así el querer como
el hacer, por su buena voluntad" (Filipenses 2:13). Si hacemos
esto, somos prometidos que “nos
volveremos”. No cabe duda acerca de ello; porque como el
Señor Jesús dice: "Para los hombres es
imposible; mas
para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos
10:27). Una vez que Dios pone Su poder en cualquier reincidente
cristiano para
voltearlo a Él, ¡ELLOS SERAN VOLTEADOS! Créalo, oh hijo de Dios que luchas y te hallas abatido,
hay más que suficiente gracia y poder para librarte de las
profundidades del
pecado en tu vida de modo que podrás orar con el Rey
Ezechías: "Pues tú me restablecerás,
y me harás
que viva… Más á ti plugo librar mi vida del hoyo de
corrupción. Porque echaste
tras tus espaldas todos mis pecados" (Isaías 38:16, 17).
¡¡¡Aleluya!!!
Pero ahora note la segunda petición que hacemos
cuando clamamos a Dios: “Renueva nuestros días como
al principio”.
Otra vez, amados, nuestra única esperanza para tener un "nuevo
comienzo" verdadero para 2007 es que Dios haga un obra poderosa de
Renovación. Es interesante que la palabra "renueva"
en el hebreo significa ser nuevo, y
para reedificar causativamente. Es
decir, Dios tiene que reedificar
nuestras vidas que hemos desordenado a causa de la desobediencia y la
rebelión
en nuestras vidas. Él tiene que levantarnos de donde nos hemos
caído en el
pecado por reviviéndonos, renovándonos,
restaurándonos, y reformándonos. Ningún
reincidente, en cuanto a eso, nadie, se pueden levantar a sí
mismos por sus
"correas de botas" como tan popularmente se cree. Es verdad que "el ánimo del hombre soportará su
enfermedad: Mas ¿quién soportará al ánimo
angustiado?” (Proverbios 18:14);
es decir, uno puede soportar con las enfermedades físicas y
naturales, pero un espíritu golpeado o afligido debido al pecado ¿quién puede soportarlo, es decir, levantarse
a sí mismo de su condición triste y desesperada, si
no Dios sólo? Por eso
es que el Salmista ora: "Jehová, ten
misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado"
(41:4). En
Óseas 14:4 Dios promete: "Yo
medicinaré su rebelión (reincidencia)”.
Pero note también que Jeremías ora: “Renueva
nuestros días como al principio”. Es decir,
él pide que Dios haga el reedificar de sus
vidas y la relación
que ellos tenían con Él antes que cayeron en el pecado y
la desobediencia; y
por lo cual ahora ellos sufrían y habían sido juzgados
por Dios. Recuerde, que
el pueblo de Dios son una “nueva
criatura, o creación…en Cristo"; y como resultado, "las cosas viejas pasaron; he aquí
todas son hechas nuevas" (2 Corintios 5:17). En su
conversión, ellos
comenzaronde andar “en
novedad de vida" (Romanos 6:4), de modo que puede ser
dicho de cada cristiano verdadero que ellos son un "nuevo
hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en
santidad de verdad” (Efesios 4:24). Esto quiere decir que todo
llega a ser
"nuevo" en, y por, ellos: Nuevos pensamientos, nuevos deseos, nuevas
palabras, nuevas acciones, etc. Pero ¡ay! Luego entra
algún pecado, y reinciden.
Ellos ya no más andan en la Nueva Vida en Cristo; o su vida
presente contradice
lo que ellos profesan de ser, como Pablo nos dice: "Profésanse
conocer á Dios; mas con los hechos lo niegan, siendo
abominables y rebeldes, reprobados para toda buena obra" (Tito
1:16).
Por eso los reincidentes necesitan que clamar a Dios: “Vuélvenos,
oh Jehová, á ti, y nos volveremos: Renueva nuestros
días
como al principio” (Lamentaciones 5:21),
¡¡¡antes que sea DEMASIADO
TARDE!!!
En terminar, permítame que diga una vez más: Nosotros
no tenemos que hacer ninguna resolución, sino sólo orar
como Jeremías. Pero si
somos determinados a hacer alguna resolución, entonces
¡seamos resueltos a orar
como lo hizo Jeremías! ¡Seamos resueltos que no seremos
satisfechos hasta que
nuestro corazón sea fijado en el Señor y nuestros ojos
mirando SÓLO a Jesús y
sólo oírlo á Él! ¡Seamos resueltos
que no pararemos de hacerlo hasta que
nuestros corazones duros y lo frío de nuestro amor sean
derretidos al ver Su
gran amor por nosotros en la Cruz del Calvario! ¡Seamos resueltos
que al ver la
Tumba vacía de dónde Él resucitó, andaremos
la Nueva Vida junto con Él! ¡Seamos
resueltos que al mirar hacía al cielo, lo vemos como nuestro
Abogado delante
del Padre por nuestros pecados, ya no querremos pecar contra Él!
Luego, ¡seamos
resueltos que al verlo regresando por nosotros, yo me
arrepentiré de mis
pecados e imploraré Su Sangre y Justicia preciosas para que no
nos
avergonzaremos delante de Él cuando nos reunimos para estar con
Él para siempre
y jamás! SI, ¡¡¡YO ME RESOLVERE A ANDAR EN
NOVEDAD DE VIDA CON MI SEÑOR Y
SALVADOR JESUCRISTO PORQUE YO LO AMARÉ PORQUE ÉL PRIMERO
ME AMO!!! ¡AMEN!