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Traducido por Lasaro Flores
Vida Gracia Soberana
Hay dos clases de tierra: La tierra barbechada y la tierra que ha sido quebrada por el arado.
La tierra barbechada es nimiamente compuesta y satisfecha de sí misma, contenta, y protegida del movimiento del arado y la agitación del rastro. Tal campo, al reposar año trás año, viene a ser una marca conocida al cuervo y al gayo azul. Si tuviera inteligencia, pudiera tomar mucha satisfacción en su reputación: Tiene estabilidad; la natualeza la ha adoptado; puede ser dependida en permanecer lo mismo mientras los campos alrededor cambian de cafe a verde y luego para atrás a cafe otra vez. Segura y tranquila se tiende perezosamente al sol, el cuadro de un contentamiento letárgico.
Pero esta pagando un precio terrible por su tranquilidad: nunca mira el milagro del crecimiemto; nunca siente los movimientos de una vida montura, ni mira las maravillas de la semilla rebosante, ni la belleza del grano madurando. Nunca podrá conocer el fruto porque tiene miedo del arado y del rastrillo.
En opuesto directo a esto, el campo cultivado se ha rendido a la aventura de vivir. La cerca protegiente se ha abrido para admitir el arado, y el arado ha venido como siempre vienen los arados: practicamente, cruel, negociando y en aprisa. La paz ha sido perturbada por el labrador gritante y el zumbar de la maquinaria. El campo ha sentido los dolores del cambio; ha sido trastornado, revolteada, golpeada y quebrantada.
Pero sus recompensas vienen duras sobre sus labores. La semilla lanza su milagro de vida hacia a luz del día, curiosa, explorando el mundo nuevo sobre ella. Sobre todo el campo la mano de Dios está obrando en el servicio antigüo y siempre renovadora de la creación. Cosas nuevas son nacidas para crecer y madurar y para consumar la profecía ilustre latente en la semilla cuando entra la tierra. Las maravillas de la naturaleza siguen el arado.
También hay dos clases de vidas: la barbechada y la arada. Poe ejemplo, de la vida barbechada no tenemos que ír muy lejos. Son todas ellas muy copiosas entre nosotros.
El hombre de la vida barbechada esta contento con sí mismo y el fruto que antes había producido. Él no quiere ser perturbado. Él se sonríe con una superioridad tolerante de los avivamientos, los ayunos, el examen de sí mismo, y todo el dolor de producir fruto y la angustia de avanzar. El espíritu de la aventura esta muerto dentro de sí. Él es estable, "fiel", siempre en su lugar acostumbrado (como el campo viejo), conservativo, y algo como una marca en la iglesia pequeña. Pero es estéril.
La maldición de tal vida es que esta fija, ambos en tamaño y contenido. De ser ha tomado el lugar de a ser. Lo peor que se puede decir de tal hombre es que él es lo que él será. Él se ha acercado, y por el mismo hecho ha cercado afuera a Dios y el milagro.
Quebrantados Para Traér Fruto
La vida arada es la vida que en el hecho del arrepentimiento, ha derribado las cercas protegientes y enviado el arado de confesión al alma. El urgir del Espíritu, la presión de las circunstancias y la pena de una vida infructuosa se han enteramente combinado para humillar el corazón. Tal vida ha puesto de sí la defensa, y ha abandonado la seguridad de la muerte por el riesgo de la vida.
El discontento, el anhelo, la contrición, y la obediencia animosa a la voluntad de Dios: estos han golpeado y quebrado la tierra hasta que otra vez esta preparada para la semilla. Y como siempre, el fruto sigue el arado. La vida y el crecimiento comienza cuando Dios "venga y os enseñe (llueva) justicia" (Oséas 10:12). Tal individuo puede testificar; "Y fué allí la mano de Jehová sobre mí" (Ezequiel 3:22).
Correspondiendo a estas dos clases de vida, la historia religiosa nos muestra dos fases de esto, la dinámica y la estática. Los períodos dinámicos eran aquellos tiempos heróicos cuando el pueblo de Dios se animaba a sí mismo para hacer el mandato del Señor y salir sin miedo para llevar Su testimonio al mundo. Ellos cambiaban la seguridad de la inacción por los peligros del progreso inspirado por Dios. Invariablemente el poder de Dios seguía tal acción. El milagro de Dios partía cuando y por dónde Su pueblo salía. Se paraba cuando Su pueblo se paraba.
Los períodos estáticos eran aquellos tiempos cuando el pueblo de Dios se cansaban de la lucha y buscaban una vida de paz y de seguridad. Ellos se ocupaban a sí mismos tratando de conservar las ganancias hechas en aquellos tiempos más atrevidos cuando el poder de Dios se movía entre ellos.
La historia Bíblica esta llenos con ejemplos. "Y fuése Abram" (Génesis 12:4) en su aventura grande de fe, y Dios fué con él. Las revelaciones, las teofanías, el regalo de Palestina, los pactos y las promesas de ricas bendiciones de venir eran el resultado. Luego Israel se fué para Egipto, y las maravillas cesaron por cuatro-cientos años. Al fin de ese tiempo Moisés oyó el llamado de Dios y salió para retar al opresor. Un torbellino de poder acompañó ese reto, y muy pronto comenzó Israel a marchar. Mientras ella se atrevía a marchar, Dios enviaba Sus milagros para abrir el camino para ella. Cuando se acostaba como el campo barbechado, quitaba Su bendición y esperaba para que se levantara de nuevo y mandara Su poder.
Este es un breve, pero justo, bosquejo de la historia de Israel, y tan bien de la Iglesia. Mientras tanto que"ellos, saliendo, predicaron en todas partes," el Señor obraba con ellos, "confirmando la palabra con las señales que se seguían" (Marcos 16:20). Pero cuando se retiraban a los monasterios o jugaban a edificar bellos catedrales, el socorro de Dios era quitado hasta cuando un Lutero o un Wesley se levantaba para retar al infierno ota vez. Luego invariablemente Dios derramada Su poder como antes.
En toda denominación, sociedad
misionera, iglesia local o cristiano individuo, esta ley opera. Dios
obra mientras Su pueblo viva atrevidamente. Él cesa cuando ellos
ya no necesitan Su ayuda. Tan pronto que buscamos la protección
afuera de Dios, lo hallamos para nuestra propia ruina. Edificaremos una
pared de seguridad de dotes, leyes particulares, prestigio, y agencias
multiplicadas para nuestros deberes, y un paralísis lenta
se pone de una vez, un paralísis que sólo termina en la
muerte.
Los Milagros Siguen El Arado
El poder de Dios sólo viene cuando es
desafiado por el arado. Es sólo soltado en la Iglesia cuando
ella está haciendo algo que lo demanda. Por la palabra
"haciendo" no quiereo decir la mera actividad. Como lo es la Iglesia
tiene plenitud de moverse con energía y prontitud, pero en todas
sus actividades es muy cuidadosa en dejar su tierra no sembrada
mayormente sin tocar. Es muy cuidadosa en confinar sus energías
entre los límites marcados por el temor de seguridad completa.
Por eso es que esta sin fruto; está segura, pero barbechada.
Mire alrededor hoy en día y note en donde
los milagros de poder están ocurriendo. Nunca en el seminario
donde cada pensamiento es preparado para el alumno, para ser recibido
sin pena y de segunda mano; nunca en la institución religiosa
donde la tradición y el hábito ya de mucho tiempo ha
hecho la fe innecesaria; nunca en la iglesia antigüa donde las
tablas memoriales emplastadas sobre los muebles dan un testimonio
silencio de una gloria que una vez era. Invariablemente en donde la fe
atrevida está luchando encontra fuerzas superiores desesperadas,
allí está Dios enviando "ayuda
desde el santuario" (Salmo 20:2).
En la sociedad misionera con la cual ha asociado
por muchos años, he notado que el poder de Dios siempre ha
estado suspenso sobre nuestras fronteras. Los milagros han
acompañado nuestros avances y han cesado cuando y en donde nos
hemos permitido en ser satisfechos y hemos cesado de avanzar. Un credo
de poder no puede salvar un movimiento de la infertilidad.
También tiene que haber la obra de poder.
Pero yo estoy más concernido con el efecto
de esta verdad sobre la iglesia local y el individuo. Mira á esa
iglesia donde el fruto abundante era una vez la cosa esperada y
regular, pero ahora hay poquito o nada de fruto, y el poder de Dios
parece estár en reposo. ¿Qué es la problema? Dios
no ha cambiado, ni Su propósito para esa iglesia ha cambiado en
la medida más pequeña. No, la iglesia misma es la que ha
cambiado.
La única manera de poder para tal iglesia
es de salir de esconderse y una vez más ponerse en la vereda de
obediencia rodeada con peligro. Su seguridad es su enemigo más
destructiva. La iglesia que teme el arado escribirá su propia
epitafio. La iglesia que usa el arado anda en el camino de avivamiento.
El Poder En Acción
Si habemos de avanzar tenemos que tener poder. Ya
que "poder" es una palabra de muchos usos y abusos, déjame
explicar lo que quiero decir con ella.
Por el poder quiero decir aquella
inspiración divina que mueve el corazón y persuade el
oidor a arrepentirse y creer en Cristo. No es elocuencia. No es
lógico. No es un argumento. No es ninguna de estas cosas, aunque
una o todas pueden acompañarlo.
Es más penetrante que el pensamiento,
más desconcertante que la consciencia, más convencedora
que el razonamiento. Es una maravilla súbtil que sigue la
predicación ungida, una operación misteriosa de
espíritu sobre el espíritu.
Tales palabras como aquellas en el segundo
capítulo de Hebreos están como una reprensión
á los cristianos íncredulos de nuestro día: "Testificando juntamente con ellos Dios,
con señales y milagros, y diversas maravillas, y repartimientos
del Espíritu Santo según su voluntad" (Hebreos
2:4).
No Impedido Por Prejuicios Doctrinales
Un observador disinteresado, leyendo sin el
impedimiento del prejuicio doctrinal, seguramente agarrará de
las Escrituras que Dios desea de avanzar Su obra entre los hombres por
los derramamientos frecuentes del Espíritu sobre Su pueblo, como
ellos lo necesitan, y están preparados para recibirlos.
Hacemos esta declaración con el
conocimiento pleno que será desafiado ardientemente por algunos
maestros. "No es Bíblico", diran ellos, "de orar por, o esperar,
un derramamiento del Espíritu hoy en día. El
Espíritu ha sido derramado una vez para siempre en
Pentecostés y no ha dejado la Iglesia desde aquel tiempo. En
orar ahora por el Espíritu es en ignorar el hecho
histórico de Pentecostés."
Esa es el argumento usado para desanimar la
expectación, y ha sido exitoso en desalentar el fervor de muchas
congregaciones, y silenciar sus oraciones. Hay un lógico
especioso acercas de esta objección, aún un aire de
ortodoxia superior; pero por todo eso, es contrario a la Palabra de
Dios y afuera de harmonía con las operaciones de Dios en la
historia eclesiastíca.
Llenado Con El Espíritu - Y Llenado Otra Vez
Todo esto parece ser bastante razonable, pero
tenemos una palabra más segura de la Escritura: algún
tiempo después de Pentecostés una compañia de
creyentes se juntaron para orar por fortaleza y poder para encontrar la
emergencia que los enfrentaba, y para alistar el socorro de Dios de
parte de ellos.
"Y como
hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y
todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaron la palabra de
Dios con confianza" (Hechos 4:31).
Algunos de estos erán del número
original llenados en Pentecostés. Es apenas concebible que Dios
actuó contrario a Su propia voluntad en llenarlos otra vez
después de Pentecostés. Todavía otros
derramamientos están registrados en Hechos 8, 10, y 19. Todos
estos ocurrieron algunis años después del hecho original.
La Dispensación Del Santo Espíritu
Si Dios ahora quiere derramar Su Espíritu
sobre nosotros, ¿por qué es que más cristianos y
más iglesias no reciben una experiencia de poder como aquella de
la Iglesia primitiva? Que algunos lo han recibido lo es admitido
gozasamente, pero ¿por qué es el número tan
poquitos? Cuando la provisión es tan ancha y la promesa tan
segura, ¿qué es lo que nos estorba?
Un obstaculo a la recepción de poder es un
temor de extensión ancha de nuestras emociones a cualquier
tiempo que tocan la vida religiosa. Esto se ha tan extendido que ha
llegado a ser una fobia con muchas gentes serias. Hombres que deben
saber mejor se arrodillarán por una hora al lado de un buscador,
todo el tiempo avisandole encontra sus emociones como encontra del
diablo mismo.
Maestros de la Biblia declaman encontra los
sentimientos hasta que nos avergozamos en admitir que hemos entretenido
algo tan depravado. El sentimiento y la fe son tan opuestos uno al otro
en la enseñanza moderna, y el oidor es dado de entender que
cualquier exhibición de emoción es indecoroso, si no
carnal, y ha de ser evitado a cualquier costo.
Este anti-emocionalismo, aunque apadrinado por
alguna buena gente y camina en compañia muy ortodoxo, es sin
imbargo, una inferencia incierta, y no una doctrina de las Escrituras.
¿Dónde en la Biblia se dice que el
sentimiento y la fe están desunidos? La verdad es que la fe
engendra el sentimiento como tan cierto que la vida engendra la
moción. Podemos tener el sentimiento sin fe, es cierto, pero
nunca podemos tener fe sin el sentimiento. La fe como una luz
fría inemocional es totalmente desconocida en las Escrituras.
La fe de aquellos héroes de la Biblia
listada en el Libro de los Hebreos invariablemente despertaba la
emoción y los llevaba a una acción positiva en la
dirección de su fe. Una declaración, una promesa, un
aviso siempre producía una excitación de sentimiento
correspondiente en el corazón del creyente.
Noé "con
temor aparejó" (Hebreos 11:7), Abraham "se gozó" (Juan 8:56) y "obedeció" (Hebreos 11:8).
El Libro de los Hechos es casi alegre con el gozo. Quizas el mejor
sumario de todo el asunto es hecho por Pablo cuando escribiendo a los
Romanos, "Que el reino de Dios no es
comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu
Santo" (Romanos 14:17). Y Pedro dice, "Creyendo,...os alegráis con gozo
inefable y glorificado" (1 Pedro 1:8).
Excesos Carnales
Otro impedimento es el temor del fanaticismo. La
revulsión instinctiva de los excesos carnales y la conducta
necia y indisciplinada de la parte de algunos quienes profesan altos
alcances espirituales han cerrado la puerta a una vida de poder para
muchos de los hijos verdaderos de Dios.
Tales victimas tienen que ser enseñados
que el Espíritu Santo es el Espíritu de Jesús, y
es tan gracioso y bello como el Salvador mismo. Las palabras de Pablo
tienen que ser guardados en el pensar: "Porque no nos ha dado Dios el
espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de
templanza" (2 Timmoteo 1:7). El Espíritu Santo es el
remedio para el fanaticismo, y no la causa de ello.
Los oidores sienten la falta y se van con
corazones adormecidos. Lo de ellos no es una oposición á
la verdad, sino una reacción inconsciente de lo que no es
realidad.
Luego mencionaré otra cosa que claramente
estorba los creyentes de conocer el poder del Espíritu Santo: Es
el hábito de instruír a los buscadores en "recibirlo por
fe" cuando vienen a ser concernidos acercas de la falta de ellos del
poder del Espíritu.
Es una verdad escrita por todo el Nuevo
Testamento que los beneficios de la expiación han de ser
recibidas por fe. Esto es básico en la teología del
rescate, y cualquier abandono de ello será fatal a la verdadera
experiencia cristiana. Pablo enfáticamente enseña que el
Espíritu es recibido mediante la fe, y reprende a cualquiera que
enseñe de otra manera. Así que parece, en la superficie
de ello, en ser un proceder sano en instruír a un buscador de
"recibirlo por fe". Pero hay algo mal en alguna parte.
Uno es forzado en maravillar si las palabras "por
fe" quieren decir la misma cosa cuando usado por los maestros modernos
que
como cuando usado por Pablo.
La problema parece ser con nuestra
concepción de fe. La fe, como Pablo la veía, era una cosa
viva y flamante, llevando al rendimiento, y obediencia a los
mandamientos de Cristo. La fe en nuestro día frecuentemente
quiere decir no más que un asentimiento mental a una doctrina.
Muchas personas, convencidos de su falta de
poder, pero no queriendo de pasar por una lucha dolorosa de muerte a la
vida vieja, voltean con alivio a esta doctrina de "recibirlo por fe"
como una salida de su dificultad. Así no se avergüenzan - y
los permite marchar juntos con el verdadero Israel.
Pero son ellos quienes constituyen la "diversa suerte de gentes"
(Éxodo 12:38; cp. Nehemías 13:3) que detienen el progreso
de la Iglesia y causan la mayor parte de las problemas cuando las cosas
se aprietan. Y a menos que lo vean diferentemente y deciden de
ír por el camino difícil, están destinados para
gastar el resto de sus vidas impotentes en una frustración
secreta.
Que sea recordado que nadie jamás ha
recibido el poder del Espíritu Santo sin saberlo. Él
siempre se anuncia a sí mismo al conocimiento interior. Dios
derramará Su Espíritu sobre nosotros en respuesta a la fe
simple, pero la fe verdadera será acompañada con una
pobreza profunda de espíritu y anhelos poderosos del
corazón, y se expresará "con
gran clamor y lágrimas" (Hebreos 5:7).
Tomado de Paths To Power by A.W. Tozer. Copyright by Christian Publications, Inc. 1-800-233-4443. Usado con permiso.