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La Barrera A la Reformación Y al Avivamiento

…apreciando la iniquidad en nuestros corazones.

”Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, El Señor no me oyera”Salmo 66:18

Para empezar con... una oración silencia

"O Señor, ¿qué mal no hemos hecho? O si hay mal que no hemos hecho, ¿qué mal hay que no hemos hablado? Si hay cualquier cosa que no hemos hablado, ¿qué mal hay que no hemos pensado hacer? Pero Tú,  O Señor, eres bueno. Tú eres misericordioso. Tú vistes cuán profundo nos hemos hundidos en la muerte, y era Tu poder que desaguó seco la fuente de corrupción en las profundidades de nuestros corazones. Todo lo que Tú has pedido de nosotros era de negar nuestras propias voluntades y aceptar la Tuya. Perdónanos por cada fracaso de no hacerlo y ayudamos a seguirte en todo camino y para siempre, por Jesucristo nuestro Señor, Amén". [Adaptado de las Confesiones de Agustín, IX, X]

En apreciar el pecado quiere decir de amorosamente en nuestros corazones; en amarlo; en abrazarlo; en estimarlo.

Todos tenemos doctorados para racionalizar nuestro pecado, ¿no es verdad? Yo sé que yo sí. Todos nos hemos graduado con honores altos en su educación y nos viene naturalmente a todos nosotros. Pero como David, hasta que podamos decir, "A ti, á ti solo he pecado", no seremos hecho con ello. El pecado puede doler a otros y a nosotros mismos, pero todo pecado es una afrenta a y contra Dios mismo.

El hipócrita cuando agarrado en un pecado puede decir, "lava mis vestidos y hazlos limpios". IOW, hazme presentable otra vez; limpia sólo mi reputación, mi personaje exterior, etc. Él no es nada sino una tumba de cal que quiere aparecer bueno por fuera, mientras todo el tiempo por dentro él está repleto con nada sino con el hedor de huesos de hombres muertos. Yo he estado allí; esa era mi vida... ¿has jamás sido también un cristiano fingido? Pero el que es verdaderamente quebrantado, contrito y arrepentido sobre su pecado dirá humildemente antes un Dios santo, "Señor, lávame, límpiame, perdóname y restáurame el gozo de mi salvación". Ningunas excusas; ninguna justificación de sí mismo; ninguna vueltas; ninguna culpa á la Mamá o al Papá; ningunas diversiones terapéuticas. Únicamente solo delante de Dios poseyendo nuestro pecado, confesándoselo a Él y no deteniendo nada atrás; entonces volteándonos de ello en arrepentimiento, y por Su gracia santificadora continuando en vivir conforme a Su Palabra. Como el apóstol Pablo instruye al joven Timoteo tímido al decir, "Huye también los deseos juveniles; y sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de puro corazón" (2 Timoteo 2:22).  

La Maldad del Pecado

El pecado ataca a Dios y dice, "A mí no me importa lo que Tú has dicho, yo haré lo que quiero". Este sería el asesino de Dios. El pecado hiciera a Dios no Dios si pudiera. El pecado ensucia la conciencia. El pecado es irracional y pierde la bendición. El pecado es doloroso—daña. El pecado maldice. El pecado es degradante… yegua la imagen de Dios y del hombre. Como Sansón, corta las cerraduras de la pureza y deja a los hombres moralmente débiles. El pecado envenena las primaveras del amor y voltea la belleza en la lepra. El pecado derrota la mente, el corazón, el albedrío, los afectos y ha hecho un mundo entero de personas—toda la humanidad—los hijos de ira por la naturaleza; objetos de la ira de Dios. El pecado trae al hombre bajo la dominación de Satanás y su sistema enfermo del pecado, el cual él controla. El hombre y el mundo son esclavos del pecado, a la rebelión abierta y del desafío a Dios y un esclavo a Satanás.  

Jonatan Edwards dijo estas palabras poderosas: "El pecado naturalmente es estimado en alto grado por nosotros; en partir con él es comparado con arrancar nuestro ojo derecho. Los hombres pueden abstenerse de maneras acostumbradas del pecado por un ratito, y pueden negar sus concupiscencias en un grado parcial, con menos dificultad; pero es un trabajo de romper el corazón, finalmente partir con todo pecado, y para dar nuestras más estimadas concupiscencias una cuenta del divorcio, para despacharlos totalmente. Pero esto debemos hacer, si seguiríamos a aquellos que verdaderamente voltean a Dios: si, no sólo debemos abandonar el pecado, pero debemos, en un sentido, abandonar todo el mundo, Lucas 14:33 - “Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncia á todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo”.

El pastor Ralph Venning (1662, La Iglesia de  San Olave en Southwark, Inglaterra) dice, "El pecado es un estafador, una mentira, y por lo tanto queda en acecho privadamente y se pone nombres y colores falsos; porque si ha de aparecerse como sí mismo -- como hará eventualmente a todos, o para conversión o para confusión -- asustaría a los hombres en ataques agonizantes, como hizo al apóstol, y cuando ellos vienen a sí mismos lo aborrecerían y lo odiarían, como Pablo y el Pródigo lo hicieron. Los hombres nunca serían tan fuertes en pecar sino que el pecado los endurece engañándolos; así que el escritor de los Hebreos dice, “Mirad, hermanos,… porque ninguno de vosotros se endurezca con engaño de pecado” (Hebreos 3:12, 13). El pecado utiliza toda clase de artes, métodos y estratagemas para atraernos y seducirnos. Utiliza muchas artimañas sobre nosotros y tiene todas las facilidades de engañar y estafarnos. De modo que puedo con verdad decir que el pecado no ha aprendido sino ha enseñado todas las disimulaciones de engaños, adulaciones y diplomacias falsas que es encontrado en los tribunales; las estratagemas de la guerra; los sofismas y falacias de las escuelas; los fraudes de tenderos, si en la ciudad o el condado; las artimañas de tramposos y malabaristas, las emboscadas de ladrones, las pretensiones de falsos amigos, los varios métodos de maestros falsos -- estos y cada otro de estafador y engaño en el mundo, el pecado enseña y practica sobre nosotros para hacernos pecar".

Por eso, amado, Proverbios 28:13 lo dice tan convincentemente, "El que encubre sus pecados, no prosperará: Mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia". IOW, lo qué el hombre destapa (confiesa), Dios por Su gracia lo cubierta; pero lo qué el hombre cubierta, Dios destapará.

Mi favorito Puritano teólogo, Tomás Watson, dice, "El conocimiento sin el arrepentimiento será pero una antorcha de iluminar a los hombres al infierno".

"Porque la gracia de Dios que trae salvación á todos los hombres, se manifestó. Enseñándonos que, renunciando á la impiedad y á los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y píamente" -Tito 2:11-12