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¡A Muchos Todavía Les Falta El Fuego!
Por Vance Havner


Traducido por Lasaro Flores
VIDA GRACIA SOBERANA

    Es cierto que historicamente, el Pentecostés aconteció una vez para siempre. Pero personalmente cada individuo tiene que apropiar la sangre por fe, y así que cada creyente tiene que recibir por la fe el Espíritu para poder. La promesa del Espíritu es recibida por la fe ("Para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu" [Gálatas 3:14]). Es una experiencia de una sed espiritual, bebiendo del Espíritu por la fe, creyendo y rebosando ("Mas en el postrer día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre. (Y esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él: pues aun no había venido el Espíritu Santo; porque Jesús no estaba aún glorificado.)" [Juan 7:37-39]). Así que, la sangre y el pan tienen que ser acompañadas por el fuego. Tenemos el fundamentalismo y los hechos; tenemos la actividad y la seriedad y la sinceridad; aun tenemos cristianos nutridos de sangre y lavados en sangre, bien enseñados en la Palabra, A QUIENES TODAVÍA LES FALTA EL FUEGO. Algunos son prejudicados encontra ello, identificando cualquier experiencia definita del Espíritu con el fanatismo. Algunos no ven nada sino un crecimiento gradual en la gracia. Algunos equivocan la morada del Espíritu con ser llenos del Espíritu. Algunos han "recibido" con un "creerismo" fácil y barrato que de alguna manera no recibieron nada. Por muchas razones la iglesia está por la mayor parte detrás de las puertas cerradas como antes de Pentecostés, y los creyentes tratan de atizar la lumbre con sus propias chispas en vez de ser puestos en fuego por Dios.

    No estamos aquí abogando una experiencia emocional sobrenatural y desenfrenada, pero si sostenemos que aquél quien busca de estar en fuego por Dios tiene que entrar más profundo que solo unas oraciones de pocas palabras y un pensar ocasional deseoso. Tiene que haber un ardor santo y un anhelo consumador por la plenitud del Espíritu. Las lágrimas y los ayunos y las oraciones de toda la noche no tiene valor de si mismas, pero Dios recompensa al hombre quien se olvida de todo lo demás buscando la porción doble de poder "con Dios y con los hombres" (Génesis 32:28). No es que Dios es escaso y tiene que ser engatusado, porque Él "da á todos abundantemente, y no zahiere" (Santiago 1:5). Pero si es que nosotros mismos somos tan someros y pecaminosos que necesitamos detenernos delante de Él hasta que nuestras naturalezas inconstantes puedan ser quietas y el clamor de voces exteriores sean muertas para que puedamos oír Su voz. Tal estado no es alcanzado fácilmente, y los hombres que Dios usa han pagado el precio en luchas y en oraciones prevalecientes. Pero son tales hombres quienes se levantan de sus rodillas confiados de Su poder y salen para hablar con autoridad y no como los escribas.

    Yo ví una vida humana en llamas con Dios; Yo sentí un poder divino como por medio de un vaso vacío de barro frágil ví la gloria de Dios resplandecer. Luego desperté de un sueño, y levanté la voz, "¡Padre mío, dame la bendición de una vida consumida por Dios, para que pueda vivir para Tí!"
 


Referencia Usada: "Blood, Bread and Fire" Por Vance Havner