"Enviaré hambre á la tierra,…de oír
palabra de Jehová"(Amós
8:11).
Aunque
trágicos y terribles son las hambres y las sequías en
cualquier tierra, donde
las multitudes pueden morir a causa de la falta de alimento y de agua,
yo tengo
que decir que la peor hambre cualquiera de nosotros puede experimentar
es a la
que nuestro texto se refiere; y eso es, "de
oír de palabra de Jehová”. De hecho, el Señor
Jesús acentúa esto cuando Él
dice que "no con solo el pan vivirá
el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo
4:4). Esto significa, entonces, que nuestra VIDA consiste, no
simplemente en el
sentido físico, pero muy ciertamente en el sentido espiritual.
Por lo tanto,
uno puede estar vivo "con solo el
pan", y ¡todavía estar muerto espiritualmente a causa
de la falta de
la Palabra de Dios!
Ahora,
yo creo que lo que Dios advirtió que Él iba a hacer en el
tiempo de Amós esta
siendo cumplido hoy en día. ¡Hay un hambre de oír
las palabras del Señor! A
pesar de tantas iglesias y ministerios que profesan ser cristianas que
uno podría
ir a oír la Palabra de Dios (?) predicada y enseñada, y
especialmente por los
medios de la televisión, de la radio, y el “internet”; y a pesar
de la disponibilidad
de la Biblia en el hogar o de una librería; y sí,
aún a pesar de tantos que
profesan ser cristianos alrededor de nosotros que pueden y deben de
testificar
y dar testimonio de su fe en el Señor Jesucristo; sí, a
pesar de todo eso, otra
vez tenemos que decir que hay un hambre en la tierra de oír la
Palabra de Dios;
y la evidencia de ello es, no sólo en la multitud de las
doctrinas falsas que
son predicadas y son enseñadas como la Palabra de Dios, pero
también que las
multitudes que profesan ser cristianos "ni
sufrirán la sana doctrina; antes,
teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros
conforme á sus
concupiscencias, y apartarán de la
verdad el oído y se volverán á las
fábulas" (2 Timoteo 4:3, 4). En
otras palabras, ¡no sólo ellos no oyen, pero
también no quieren oír, la Palabra
de Dios!
Es importante notar que esta advertencia fue dada al
pueblo de Dios, como indicado en Amós 8: "Venido
ha el fin sobre mi pueblo Israel" (v.2); y entonces Él pasa
a mostrar
lo que Él hará a Su pueblo por sus caminos malos y por
partiéndose de Él
(vv.3-10). Verdaderamente es un día terrible cuando el
Señor se voltea contra
Su pueblo en juicio, para traer sobre ellos los justos merecimientos de
sus
pecados; o como Isaías dice: “Mas ellos
fueron rebeldes, é hicieron enojar su espíritu santo; por
lo cual se les volvió
enemigo, y él mismo peleó contra ellos" (63:10). Pero
nunca nos
olvidemos, que aunque "misericordioso
y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en
misericordia” y que “no ha hecho con nosotros conforme
á
nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme á nuestros
pecados"
(Salmo 103:8, 10), mas todavía puede, y ha de, venir un tiempo
que Él ya no más
tendrá paciencia y nos aguantara si persistimos en nuestras
reincidencias.
Considere gravemente lo que Jeremías dice con respecto a esto: "Tú me dejaste, dice Jehová, atrás te
volviste: por tanto yo extenderé sobre ti mi mano, y te
destruiré; estoy
cansado de arrepentirme…Y no pudo sufrir más Jehová
á causa de la maldad de
vuestras obras, á causa de las abominaciones que habíais
hecho…"
(15:6; 44:22). ¡¡¡El resultado de esto, oh pueblo de
Dios, puede ser desastroso
para lo que profesar ser la iglesia cristiana de HOY!!!
Habiendo dicho esto, vamos a considerar algunas cosas
de nuestro texto que son muy pertinentes para nosotros: Primero,
note que es Dios mismo que enviará esta "hambre"
sobre Su pueblo. ¿Puedes por un momento imaginarse lo que esto
significa? Es de
estar totalmente impotente de hacer algo acercas de ello; porque es
dicho que Él
es quien "el que abre y ninguno
cierra, y cierra y ninguno abre" (Apocalipsis 3:7). Una vez que
Dios
envía esta hambre sobre nosotros, estamos totalmente en Su
misericordia; porque
"no es del que quiere, ni del que
corre, sino de Dios que tiene misericordia" (Romanos 9:16) en Sus
tratamientos con nosotros. Otra vez, "cuando
arrojare yo sobre ellos las perniciosas saetas del hambre, que
serán para
destrucción, las cuales enviaré para destruiros, entonces
aumentaré el hambre
sobre vosotros, y quebrantaré entre vosotros el arrimo del pan" (Ezequiel
5:16). Entienda lo que se dice… Dios es quien lo hace, amados; y que
podemos
hacer pero caer sobre nuestro rostro antes de Él y exclamar por
misericordia
por amor de Jesucristo. Vamos a recordar que Él "es
amador de misericordia" (Miqueas 7:18) y ellas “nuevas
son cada mañana" (Lamentaciones
3:22, 23). Aún ahora, si somos conscientes de esta hambre en las
profundidades
de nuestra alma, vamos “ensanchar
(nuestra) boca, y henchirla he" (Salmo 81:10) con "el
pan vivo que ha descendido del cielo” y “si alguno
comiere de este pan, vivirá para
siempre" y "nunca tendrá
hambre" (Juan 6:51, 35).
Pero, en segundo
lugar, vamos a notar qué clase de "hambre"
Dios enviará sobre Su pueblo; y se indica claramente que es "de oír de la palabra de Jehová".Ah, mis amigos, es suficiente malo que
Dios nos puede mandar un hambre o sequía que afectarán
nuestros cuerpos físicos,
y que sufriremos mucho por causa de ello; pero en tener a Dios que nos
dé un
hambre de oír Su Palabra, verdaderamente es una cosa horrible en
saber que Él
ya no más nos alimentará con Su maná. Terrible es
verdaderamente que ya no
somos capaces de alimentarnos de la Palabra de Dios, o sea por el
predicar o la
enseñanza de ella; o por lo menos, leyendo y meditando sobre
ella. Podemos aún
ir “errantes de mar á mar: desde el norte
hasta el oriente discurriremos buscando palabra de Jehová, y no
hallarla” (Amos
8:12). En otras palabras, podemos ir de iglesia a iglesia, o leer todas
clases
de literatura cristiana para satisfacer nuestra hambre, y
todavía no encontrar
la Palabra del Señor. Esta hambre será de tal magnitud
que aún el más santo (“las doncellas hermosas”)y los más fuertes ("los mancebos")
del pueblo de Dios “desmayarán de sed” (v.13)
porque ellos no están siendo "criados en las
palabras de la fe y de
la buena doctrina" (1 Timoteo 4:6). ¿Quien puede negar que
esto no sea
verdad HOY en día? Solo vea la "cristiandad" de hoy; si,
¡vamos a
vernos a nosotros mismos, y ver nuestra debilidad y la impotencia en
nuestras
vidas diarias!
Ahora, ¿en qué sentido significa de no "oír
la palabra de Jehová"?
Bueno, en el primer lugar, puede
significar en el sentido audible: a)
cuándo los predicadores y maestros
de la Biblia exponen toda clase de palabrería, pero no "oye" un
"Así dice Jehová". b) En
vez de "las palabras de la fe y de
la buena doctrina" de la Biblia (1 Timoteo 4:6), todo lo que "oye"
son "los mandamientos y doctrinas de
hombres" (Colosenses 2:22) que no son coherentes con "el
evangelio de la gracia de
Dios" (Hechos 20:24). c) En
ir de iglesia a iglesia, no "oye" la declaración fiel de "todo el consejo de Dios"
(Hechos 20:27). Pero luego, en el segundo
lugar, es significado en el sentido espiritual:
1) Por fiel que el siervo de Dios es
en proclamar la Palabra de Dios, usted no
la puede entender y recibir el beneficio de ella, es decir, "de oído oiréis, y no entenderéis…"
(Mateo 13:14). 2) Aunque "oiga"
la Palabra de Dios, no"obra en
vosotros"
(refiere a 1 Tesalonicenses 2:13). 3)
Luego, usted puede saber mucha de la Palabra de Dios
"intelectualmente", mas todavía no crece "en la
gracia y conocimiento de nuestro Señor y el Salvador
Jesucristo" (2 Pedro 3:18). Ah, podría continuar pero creo
que usted
entiende mi punto; porque así como hay las manifestaciones del
hambre en un
sentido físico, igualmente lo mismo cuando hay "un
hambre…de oír de la palabra de Jehová".
Por supuesto, la pregunta que cada uno de nosotros
tenemos que contestar personalmente es, "¿Estoy yo hambriento
por la
Palabra del Señor?" Sí, a pesar del hambre que ahora
estamos
experiencionando, ¿estoy yo sensible de ello y "como
niño recién nacido"…"deseo… la leche
espiritual, sin engaño” (de la palabra), no
sólo “para que por ella crezca en salud",
pero también para que mi hambre espiritual sea satisfecho? Si
así es con Vd.,
eso significa que está VIVO y que hay ESPERANZA; porque aunque
al presente
usted va “errante de mar á mar: desde el
norte hasta el oriente discurriendo buscando palabra de Jehová”,
y hasta “ahora no la halla”, no obstante, en la
flaqueza de su alma, espere en el Señor y ten esperanza en Su
Palabra; porque
¿quién sabe si el Señor no abrirá las
ventanas del cielo y "enviara su
palabra, y nos
curara, y nos libra de nuestra ruina" (Salmo
107:20) por causa del hambre? Recuerda, que las palabras del
Señor "son espíritu y son vida" (Juan
6:63); y "¿á quién iremos"
ya que Él es el ÚNICO quien "tiene
palabras de vida eterna" (v.68)? Seremos como Elías, que
oró en el
medio del hambre y de la sequía en el cual él estaba,
pero creyendo a Dios, él
lo hizo hasta que "veo una pequeña
nube como la palma de la mano de un hombre, que sube de la mar" (1
Reyes 18:44) y hasta que "hubo una
gran lluvia" (v.45). Que Aquél quien puede ordenar a las
nubes que
lluevan otra vez, se agrade de derramar sobre nosotros las bendiciones
espirituales desde los cielos las cuales están en la Palabra de
Dios Encarnada,
pero también de la Palabra Escrita de Dios por amor de Cristo
Jesús. Amén.