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Algunos
se bendicen á sí mismos de que tienen abundancia de
conocimiento,
pero, ¿para que vale el conocimiento sin arrepentimiento? La
erudición y un
corazón malo son como un rostro bello
con un cáncer en el pecho. El conocimiento sin arrepentimiento
será si no una antorcha
para alumbrar el camino al infierno. Las lágrimas de
arrepentimiento pueden ser
comparadas á la mirra, la cuál aunque es amarga al sabor,
tiene un oler suave y
refresca el espíritu. Así el arrepentimiento, aunque es
amargo en sí mismo,
todavía es dulce en sus efectos. Él trae la paz interior.
Hemos de hallar como tanta amargura en el llorar por el pecado como
siempre
hemos hallado la dulzura en cometerlo. Seguramente David hallo
más amargura en
el arrepentimiento que siempre hallo la confortación en
Bath-Sheba. Las
lágrimas tienen cuatro calidades: Ellas son húmedas,
saladas, calientes, y
amargas. Esto es verdad de las lágrimas del arrepentimiento,
ellas son
calientes para calentar una consciencia helada; húmedas, para
suavizar el corazón
duro; saladas, para sazonar el alma en decadencia del pecado; amargas,
para
apartarnos de el amor del mundo. Y añadiré la quinta, son
dulces, en que hacen
el corazón regocijarse interiormente. David, quien era el grande
llorador en
Israel, era el dulce cantor de Israel. Las tristezas del arrepentido
son como
las tristezas de la mujer con dolores de parto: “La mujer
cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas
después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la
angustia, por el gozo de
que haya nacido un hombre en el mundo” (Juan 16:21).
Sed tan rápido en tu arrepentimiento como quieres que Dios sea
rápido en Sus
misericordias. Muchos están ahora en el infierno que
habían propuesto de
arrepentirse. Satanás hace lo que pueda para quitar á los
hombres del arrepentimiento.
Cuando ve á uno comenzar á tener pensamientos serios de
la reformación, él les
pide que se esperen un poquito más. Es peligroso de
procrastinar el arrepentimiento. Lo
más que uno continúa en pecar, lo más
difícil hallarán el trabajo del arrepentimiento.
El dilatar fortalece el pecado y endurece el corazón y le da al
diablo una posesión
más plena. Una planta al primero podrá ser
fácilmente arrancada, pero cuando ha
esparramado sus raíces hondo en la tierra, un equipo entero no
la puede
remover. Cuando el pecado es arraigado, es difícil de quitarlo.
Lo más el hielo
se hela, lo más difícil es quebrarlo. Lo más el
hombre se hela en la seguridad,
lo más difícil será de quebrantar su
corazón.