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por: ROBERTO MURRAY M'CHEYNE—1813-1843
Traducido por Lasaro Flores
VIDA GRACIA SOBERANA
"No
volverás...á darnos vida", o literalmente,
regresa y haznos vivir de nuevo. Es la oración de aquellos
quienes habían recibido alguna vida, pero sienten la necesidad
de más. Habían sidos hechos vivos por el Espíritu
Santo. Ellos sentían la dulzura y la excelencia de esta vida
nueva, escondida, y divina. Ellos anhelaban por más -- ""¿No
volverás
tú
á darnos vida?"
El
Argumento Presentado
Cuando
Es Que La Oración Se
Necesita:
El Espíritu
mora escasamente en el alma de ellos. El agua viviente parece de casi
de enjugarse dentro de ellos. El alma es seco y estéril. Las
corrupciones son fuertes: la gracia es muy débil.
El amor a los hermanos
se desesparece.
La oración unida es abandonada. La asamblea pequeña no
más se aparece ser bella. La compasión para los
inconversos es bajo y frío. El pecado ya no se reprende, aunque
cometido delante de sus ojos. Cristo ya no es confesado delante de los
hombres. Quizas el alma cae en el pecado, y tiene miedo en regresar; se
queda lejos de Dios, y vive en el desierto.
¡Ah! Este es el caso, temo, con muchos. Es un tiempo temerosamente peligroso. Nada sino una visita del Espíritu Santo a tu alma te puede persuadir de regresar. ¿No es un tiempo para esta oración -- "¿No volverás tú á darnos vida?"
El alma de un creyente
necesita gracia
cada momento. "Por la gracia de Dios
soy lo que soy" (1 Corintios 15:10). Pero hay tiempos cuando
necesita más gracia que en otros tiempos. Así como el
cuerpo de continuo necesita alimento; pero hay tiempos cuando necesita
más alimento que en otros tiempos -- tiempos de grande esfuerzos
del cuerpo, cuando todos los poderes son extendidos.
Hay veces que el alma
de un creyente
es expuesto a la persecución
ardiente. El reproche quebranta el corazón; o golpea
sobre la cabeza como el sol abrasador. "En pago de mi amor me han sido
adversarios" (Salmo 109:4). En veces son los hijos de Dios
quienes nos reprochan, y esto todavía es más
difícil de soportar. El alma está presto para reposar o
hundirse debajo de él.
En veces es la adulación que tenta el
alma. El mundo habla bien de nosotros, y somos tentados al orgullo y a
la vanidad. Esto todavía es más peor de soportar.
En veces Satanás se esfuerza dentro de
nosotros, en conmoviendo las corrupciones temerosas, hasta haber
una tempestad interior. Oh, ¿hay un alma tentada que lee estas
palabras? Jesús ora por tí. Necesitas más paz.
Nada sino el aceite del Espíritu alimentará el fuego de
la gracia cuando Satanás está echando agua sobre ella.
Levanta este lloro, "¿No volverás tú
á darnos vida?"
En Un Tiempo De Concernimiento
La vida divina es toda desde lo alto. Ellos no tienen vida hasta que vengan a Cristo. "Si no comiereis la carne del Hijo del hombre, y bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros" (Juan 6:53). Ahora, esta vida es mantenida por la unión a Cristo, y en tomar suplimientos frescos cada momento de Su plenitud. "El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él" (v.56). En algunos creyentes esta vida es mantenida por una influencia constante del Espíritu Santo -- "Cada momento la regaré" (Isaías 27:3) -- como la provisión constante que el pámpano recibe de la viña. Estos son los cristianos más felices y más serenos. Otros tienen crecientes del Espíritu que los lleva más alto y más alto. En veces ellos obtienen más en un día que por meses anteriores. En uno de estos, la gracia es como un río; en el otro, es como una llovizna que viene a su sazón. Sin imbargo, en ambos hay una necesidad de avivamiento. El corazón natural esta todo inclinado a marchitarse. Como un jardín en el verano, se seca si no es regado. El alma se demaya y se cansa en hacer bien. La gracia no es natural para el corazón. El corazón viejo está siempre para secarse y a la flojedad. Así que el hijo de Dios tiene que continuamente estár mirando, como el siervo de Elías, por la nuve pequeña sober el mar. Necesitas estár constantemente apresurandote cercas de la Fuente de aguas vivas; sí, reposandote a la Cabezera de la salvación, y bebiendo el agua de vida. "¿No volverás tú á darnos vida?"
Una gota cayó
desde el cielo sobre los corazones de ellos. Ellos temblaron, lloraron,
oraron. Pero las lloviznas han pasado, y el corazón empiedrado
ha cesado de temblar. Otra vez el ojo se cerró en dormir; los
labios se olvidaron de orar. Ah, ¡qué común y
triste es este caso! El Rey de Sión levantó Su voz en
este lugar y exclamó. Algunos que estaban en sus sepulcros
oyeron Su voz, y comenzaron a vivir. Pero esto pasó, y ahora se
han hundido otra vez a un sepulcro de un alma muerta. ¡Ah!
¡Esta es un estado temeroso! De ír atrás a la
muerte, de amar la muerte, y hacer mal a tu alma. ¿Qué
puede salvar a tal persona, sino otra llamada de Jesús? "Despiértate, tú que
duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará
Cristo" (Efesios 5:14). Por la mayor parte de todo yo oro por
amor de ustedes, "¿No volverás tú
á darnos vida?"
Algunos de ustedes han sido plantados
en esta viña. Se han gustado del sol y de la lluvia. Han pasado
por medio de todo este tiempo de despertamiento sin ser movidos.
Todavía están muertos, infértiles, inconversos,
infructuosos. ¡Ah! No hay esperanza para tí sino en esta
oración. Tiempos ordinarios no te moverán. Tu
corazón es más duro que de los otros hombres.
¡Qué necesidad tienes de orar por una obra eficaz, pura, y
profunda de Dios, y para que no seas omitido. Muchos de ustdes ahora
podrían soportar el sacudimiento mucho mejor. Muchos de ustedes
han crecido en experiencia en resistir a Dios, y en apagár
el Espíritu. Oh, ora por un tiempo que removerá las
montañas. Nadie sin el Espíritu Todopoderoso puede tocar
tu corazón duro. "¿Quién
eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás
reducido á llanura" (Zacarías 4:7). "¿No volverás tú
á darnos vida?"
Por quienes viene el avivamiento:
Es Dios Quien tiene que avivarnos
de nuevo. No es una obra humana. Es toda divina. En ver a los
hombres que lo haga, sólo recibarás aquella
maldición de Jeremías 17. "Maldito el varón que confía
en el hombre, y pone carne por su brazo" (v.5).
El Señor tiene a todos los
hombres en Sus manos. El Hijo del hombre tiene las siete estrellas en
Su diestra. Las estrellas son Sus ministros. Él las levanta, o
las pone abajo, en Su voluntad soberana. Él les dá toda
su luz, o se las quita. Él los sostiene y los deja que brillan
claramente, o los sostiene en el hueco de Su mano, como le parezca bien
en Sus ojos. En veces los permite que brillan sobre un distrito de un
país, en veces en otro. Ellos sólo brillan para guiar a
Él. La estrella que lleva aparte de Él es una estrella
errante, y Cristo la echará a las tinieblas para siempre.
Debemos de orar a Cristo que haga a Su ministros que resplandezcan
sobre nosotros.
El Señor tenía la
plentitud del Espíritu para Él. El Padre ha confiado toda
la obra de redención a las manos de Jesús, y así
que el Espíritu es dado a Él. "Porque como el Padre tiene vida en
sí mismo, así dió también al Hijo que
tuviese vida en sí mismo,...así también el Hijo
á los que quiere da vida" (Juan 5:26,21).
Él es quien guarda a todos Sus
propios hijos vivos de día a día. Él es la Fuente
de las aguas de vida, y Sus hijos descansan al lado de aguas de reposo,
y cada momento beban vida eterna de Él.
Él es quien en Su
soberanía derrama el Espíritu sobre aquellos quienes
nunca le conocían. "Y
derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de
Jerusalem, espíritu de gracia y de oración" (Zacarías
12:10). Verdaderamente, toda la obra es de Él desde el principio
hasta el fin.
Todo medio será en vano hasta
que Él derrame el Espíritu (Isaías 32:13,15): "Sobre la tierra de mi pueblo
subirán espinas y cardos,...Hasta que sobre nosotros sea
derramado espíritu de lo alto." Podemos predicar
públicamente, y de casa a casa, podemos enseñar a los
jovenes y avisar a los ancianos, pero todo será en vano; hasta que el Espíritu sea
derramado desde lo alto, espinas y cardos crecerán. Nuestra
viña será como el jardín del ocioso. Necesitamos
que Cristo despierta; que Él desnuda Su brazo como en los
días de antepasado; que Él derrame abundantemente el
Espíritu.
Los hijos de Dios deben de rogarle. Pon
tu dedo sobre la promesa, y ruega, "Los
afligidos y menesterosos buscan las aguas, que no hay;...yo
Jehová los oiré" (Isaías 41:17).
Díle que eres afligido y menesteroso. Ponle tus deseos delante
de Él. Llevale tu vaciedad a
Su Plenitud. Hay una provisión infinta con Él
para todo lo que necesitas, al mismo momento que lo necesitas.
Los Efectos De Un Avivamiento.
Los hijos del Señor se
regocijan en Él. Ellos se regocijan en Jesucristo. El
gozo más puro en el mundo es el gozo en Cristo Jesús.
Cuando el Espíritu es derramado, Su pueblo reciben miradas
claras y muy íntimas del Señor Jesús. Ellos vienen
a un pegamiento personal al Señor. Ellos gustan que el
Señor es gracioso. Su sangre y justicia se aparece infinitamente
perfecta, plena, y gratuita a sus almas. Se sientan debajo Su sombra
con grande deleite. Ellos reposan en la hendedura de la roca. La
defensa de ellos es la fortaleza de rocas. Se inclinan sobre el Amado.
Ellos hayan fuerza infinita en Él para el uso de sus almas --
gracia sobre gracia -- todo lo que necesitan en cualquier hora de
prueba y padecimiento hasta el mismo fin.
Entonces, íd por Él al
Padre. "Nos gloriamos en Dios por el
Señor nuestro Jesucristo" (Romanos 5:11). Allí
hayamos una porción -- un escudo, y un galardón
eminentemente grande. Esto dá "gozo
inefable y glorificado" (1 Pedro 1:8).
Ahora, Dios ama en ver a Sus hijos
felices en Él. Él ama en ver todas nuestras manantiales
en Él. Toma y ruega eso. Oh, orarías de una diferente
manera si Dios hubiera de llover agua sobre el sediento. Le dijeras
todo, le abrieras a Él todas las tristezas, los goces, los
cuidados, los confortes. Todo le sería dicho a Él.
Muchos se congregarían a Cristo. "¿Quiénes son estos que
vuelan como nubes, y como palomas á sus ventanas?" (Isaías
60:8). "Y á él se
congregarán los pueblos" (Génesis 49:10).
Así como todas las criaturas vinieron al arca, así corren
los pobre pecadores en tal tiempo. Poniendo al lado sus vestidos
(Marcos 10:50), sus desconfianzas, ellos huyen al arca Jesús.
Oh, no hay un vista más hermoso en todo este mundo.
Las almas son salvas. "¿No
es éste tizón arrebatado del incendio?"
(Zacarías 3:2). "Ahora pues,
ninguna condenación hay para los que están en Cristo
Jesús" (Romanos 8:1). Ellos han pasado "de muerte á vida" (Juan
5:24).
Es glorificante para Dios. "El que recibe su testimonio (de
Cristo), éste signó
que Dios es verdadero" (Juan 3:33). Él confiesa la
santidad de Dios, Su amor y gracia. Su boca está llena de
alabanza. "Bendice, alma mía,
á Jehová" (Salmo 103;1,2). Empieza a desear por
la imagen de Dios, de confesarle delante de los hombres, de andar en
Sus caminos. Esto dá gozo en el cielo, y gozo en la tierra. Oh,
¡ora por tal tiempo!
Hay un despertamiento de nuevo
de aquellos quienes se han recaído. Si no tenemos un
derramamiento del Espíritu, muchos quienes en una vez buscaban a
Cristo, pero si han ído atrás, perecerán en una
manera terrible; porque generalmente se van a peor de que antes. En
veces se burlan y hacen broma de todo. Satanás es todo lo peor,
que antes era un ángel. Así que se hacen más
impíos los que se han ído atrás. Generalmente se
van a lo más profundo en el cieno del pecado. Pero si Dios
de Su gracia derrama Su Espíritu, el corazón endurecido
se derritará. Ora por esto.
Hay un despertamiento de nuevos
pecadores. Es un estado triste cuando los pecadores son
atrevidos en el pecado, cuando multitudes pueden quebrar abiertamente
el Sábado, y abiertamente visitar a menudo la taverna. Es un
pecado terrible cuando los pecadores pueden vivir en el pecado, y
todavía sentarse inmotos debajo la predicación de la
Palabra, echar de sí el temor, y restringir la oración
delante de Dios. Pero si al Señor le agradara de avivarnos de
nuevo, este estado de las cosas cambiaría.
Estoy seguro que sería una
vista más bella en verte yendo en compañia a la casa de
oración, en vez con la multitude a la taverna, o a los
hábitos del pecado y la vergüenza, que echaría la
ruina eterna sobre tu pobre alma. Sería más dulce en
oír el lloro de oración en tu retrete, en vez de
oír los sonidos de blasfemias y mofaduras profanas, y tus hablas
duras y reproches de los hijos de Dios. Más dulcísimo en
ver tus corazones anhelando a Cristo, Su perdón, Su santidad, Su
gloria, en vez de verlos voltearse al mundo y a sus ídolos vanos.
Oh, levanta sus corazones al Señor por tal tiempo. Ruega seriamente la promesa, "Derramaré mi Espíritu sobre toda carne" (Joel 2:28). Entonces este desierto se haría un campo fructífero, y su nombre sería, Jehová-Shamma -- el Señor está allí.