CUATRO OBSTACULOS AL AVIVAMIENTO
Por Lasaro Flores
VIDA GRACIA SOBERANA
“Si se humillare mi pueblo, sobre
los cuales ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se
convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los
cielos, y
perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2
Crónicas 7:14).
Es sin
decir que siempre hay oposición á la Avivamiento. Podemos
saber sin duda que
Satanás no quiere Avivamiento en la Iglesia, y no sólo
eso, pero los
religionistas dentro la Iglesia no quieren Avivamiento. Por
“religionistas”
quiero decir cristianos profesantes que están contentos como
están las cosas,
es a saber, la rutina de su cristianismo. Comienza hablar acercas del
Avivamiento y la falta de ello en la Iglesia, y probablemente por la
mayor
parte será considerado un “fanatico”. Porque ven, el
Avivamiento demanda algo
de los que profesan ser cristianos; y así que prefieren de
oponerse en vez de
someterse á la Palabra de Dios que traéra Avivamiento al
pueblo de Dios.
Podrás
preguntar por qué uno que profesa ser cristiano sería
contrario á ello. Bueno,
considere lo que dice nuestro texto. Note que se requiere tales cosas
que un
cristiano “carnal” (?) sería
opuesto.
Estas cuatro cosas están faltando en “el
apartado de razón (corazón)” porque “de
sus caminos será harto” (Proverbios 14:14). Así
que podemos decir que estas
cuatro cosas son obstaculos para el Avivamiento simplemente porque, si
la
Gracia Soberana no interviene en favor de ellos, no sólo no lo
harán, pero no lo pueden hacer. Aún los cristianos
verdaderos quienes se hallan en un estado de reincidencia, aunque
responsables
por ello, ¡son incapaces de Revivirse, de Renovarse, y de
Restaurarse a sí
mismos si Dios no manda a las nubes que lluevan otra vez!
Cp.Isaías 5:6. Oh,
¡cómo necesitamos orar como David: “¿No
volverás tú á darnos vida, Y tu pueblo se
alegrará en ti” (Salmo 85:6)?
Pero antes
de presentar los Cuatro Obstáculos Al Avivamiento, vamos
estár seguros que
entendemos que el Avivamiento es para el cristiano___¡no es para el pecador perdido! “Si se
humillare mi pueblo, sobre los cuales
ni nombre es invocado”..., es a saber, los cristianos que son
tales
llamados por causa de Cristo, son á quienes estas palabras son
dirigidas. Ya
ven, el pecador perdido no necesita Avivamiento, porque están “muertos en...delitos y pecados” (Efesios
2:1) y “ajenos de la vida de
Dios” (4:18). Lo que necesitan es VIDA, es a
saber, la Vida que está en el Señor Jesucristo en ser
salvos por Él. “El que tiene al Hijo, tiene
al vida: el que
no tiene la Hijo de Dios, no tiene la vida” (1 Juan 5:12).
La primera cosa que notamos es un obstáculo
es la soberbia. Esencialmente la soberbia es el
“Yo, para mi, y por mi”. Para el reincidente, el
“Yo” es el centro de su vida,
el “para mi” es el punto focal que ha de ser agradado, y
“por mi” es la
dependencia en sí mismo. Tal persona no quiere Avivamiento, y
por lo tanto, no
se “humillará” como nuestro texto
lo
demanda. En humillarse uno mismo es requerido para el Avivamiento,
según a
Isaías 57:15 – “Porque así dijo
el Alto y
Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo
habito en la
altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de
espíritu, para
hacer vivir el espíritu de los humildes,
y para vivificar el corazón de los quebrantados”. La
soberbia le dice á Dios, “Yo no te necesito; estoy
contento como están las
cosas; y además, si me falta cualquier otra cosa, lo
figuraré en como
obtenerlo”. Pero para uno de humillarse á sí mismo
es decir exactamente lo
contrario, pero la soberbia no permite al reincidente que se incline
tan bajo,
de postrarse sobre su rostro a los pies de la Misericordia, confesando
su
rebelión y obstinación y rogar por el perdón.
Sí, ¡por eso es porque la
Soberbia es un obstáculo para el Avivamiento!
La segunda cosa que notamos es un obstáculo
al Avivamiento es la falta de
oración. La
oración siempre ha sido requerido de antemano para el
Avivamiento. Las
Escrituras dan testimonio de esto y aún la historia escrita de
los grandes
Avivamientos y Despertamientos Espirituales muestra esto. Pero,
¿piensas que el
reincidente quiere orar? Por supuesto que no, siempre hay una excusa
porque no orar; y si por casualidad, ellos
“oran”, lo puedes llamar como uno dijo,
“oración sin orar”. En otras palabras,
las palabras son “vociádas”, pero no es como el “rogo de oración” de Elías: “Elías
era hombre sujeto á semejantes pasiones que nosotros, y rogó
con oración que no
lloviese, y no llovió sobre la tierra en tres años y seis
meses. Y otra
vez oró, y el
cielo dió lluvia, y la tierra produjo su fruto” (Santiago
5:17,18). Por supuesto, la falta de oración es el resulto de la
soberbia. ¿Por
qué uno que está lleno de sí mismo va querer orar?
Así que, si no hay oración,
o si hay oración sin orar, es porque el rebelde no quiere a Dios
para “humillarse” para “orar”,
y como un resultado, ¡Dios no enviará Avivamiento! Oh,
como
necesitamos clamar a Dios: “Señor,
enséñanos á orar” (Lucas 11:1), lo cual
sólo puede venir de uno quien tiene
un corazón quebrantado e espíritu contrito. Así
que, sí, ¡la
falta de oración es un obstáculo para el Avivamiento!
Terceramente, la falta de
urgencia es una
obstáculo al Avivamiento. Note que se dice, ““Si
se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y
oraren, y buscaren
mi rostro.... En
Éxodo 33:20 Jehová le dice á Moisés, “No
podrás ver mi rostro: porque no me verá hombre, y
vivirá”, no obstante,
aquí en nuestro texto nos dice que si su pueblo verdaderamente
quieren
Avivamiento, ¡tienen que buscar Su rostro! Aún David dice
en el Salmo 27, “Mi corazón ha dicho de ti:
Buscad mi
rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová. No escondas tu
rostro de mí...” (vv.8,9),
¿por qué, entonces, si no podemos ver Su rostro, nos
manda que busquemos Su
rostro? Yo creo que es para hacernos sentir la urgencia de nuestra
situación,
como Oseas 5:15 nos dice: “Andaré, y
tornaré á mi lugar hasta que
conozcan su pecado, y busquen mi rostro. En
su angustia madrugarán á mi”. Un hjo
errante no sólo quiere oír que es perdonado y restaurado,
pero también quiere
ver la sonrisa del rostro del padre que confirma que todo está
bien entre los
dos. Pero esto es más que esto. Refiérese á lo que
dice Job: “He aquí, aunque me matare, en
él esperaré”
(13:15). Esto quiere decir que hay tal urgencia en el cristiano
recaído quien
ha sido humillado y ahora está orando, que también quiere
ver el rostro de su
Dios y Padre para la seguridad que ha sido perdonado de su
rebeldía, aunque le
cueste la vida. La urgencia envuelta es tal que no hay ningún
otro recurso que
buscar el rostro de Dios, como visto en el Señor Jesucristo (2
Corintios 4:6 – “Para iluminación del
conocimiento de la
gloria de Dios en la faz de Jesucristo”) y expresado por el
Salmista – “¿A quién tengo yo en
los cielos? Y fuera de
ti nada deseo en la tierra” (73:25).
Por
último, el cuarto
obstáculo al Avivamiento es continuar en
el pecado. Note
que los reincidentes no sólo han de humillarse, y orar, y de
buscar el rostro
de Dios, pero también de “convirtírse
de
sus malos caminos”. Considere esto: Si una esposa infiel
regresa á su
esposo pidiendo perdón y reconciliación, mientras al
mismo tiempo agarrado de
la mano de su querido, ¿sería esto verdaderamente de
humillarse a sí misma y
siendo seria en pedirlo? ¡Absolutamente que no! Igualmente, el
cristiano
reincidente podrá pensar
que se ha humillado, y está orando en serio, pero si
continúa en su pecado, o
si no está verdaderamente dispuesto para apartarse de sus
pecados, ¡no puede
esperar que Dios
le perdone y lo restaure! Sabemos que nuestro Dios es “bueno
y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te
invocan” (Salmo 86:5), pero esto es sólo verdad si
“nos convirtimos de
nuestros malos caminos”. Ref. á Proverbios 28:13 – “El que encubre sus pecados, no prosperará: Mas
el que los confiesa y se
aparta,
alcanzará misericordia”, o sea en pensamiento, o
palabra, o hecho. ¡Nuestro texto lo hace muy claro! Así
que entonces, puedes
ver, ¡que continuár
en el pecado es
definitamente un obstáculo para Avivamiento!
Pero,
¡Aleluya! Si lo que nos dice nuestro texto es verdad de nosotros,
“entonces”, y sólo “entonces”,
Dios promete de “oír
desde los cielos, y perdonar (nuestros) pecados, y sanar (nuestra)
tierra”.
Por lo tanto, podemos saber que una vez que Dios oye, ¡podemos estár seguros que Él derramará Sus bendiciones de Avivamiento según
á Su Palabra! Podemos orar con David: “Pegóse
al polvo mi alma: Vivifícame según tu palabra”
(Salmo 119:25), cual Palabra
nos dá esta seguridad: “Y esta es la
confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna
cosa conforme á su
voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en
cualquiera cosa que
demandáremos, sabemos que tenemos las peticiones que le
hubiéremos demandado”
(1 Juan 5:14,15). Esto es porque ha perdonado nuestro
pecados; de otra manera, Él no oirá nuestras
oraciones según á Isaías 59:2 – “Mas
vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro
Dios, y
vuestros pecados han hecho ocultar su rostro de vosotros, para no
oir”. Pero
luego, (¡oh, alabado sea el Señor!), ¡Él “sanará
nuestra tierra”! Podemos tomar esto de entender la
‘sanidad espiritual’ de
Su pueblo, es a saber, Él Revivirá, Él
Renovará, y Él Restaurará Su Iglesia; y
como una consecuencia de esto Él ahora promete: “Ahora
estarán abiertos mis ojos, y atentos mis oídos, á
la oración en
este lugar: Pues que ahora he elegido y santificado esta casa, para que
esté en
ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón
estarán ahí para siempre”
(2 Crónicas 7:15,16); y la Gloria del Señor
llenará Su pueblo en Avivamiento. ¡Amén!
En
terminar, déjame hacer dos conclusiones muy importantes: Es
imposibe para un
cristiano reincidente de hacer aquellas cosas que son necesarias para
Avivamiento. En su rebeldía el corazón es endurecido por
el pecado (Hebreos
3:13), y si Dios de Su misericordia no envía un “Natán”
como hizo con David (ref. á 2 Samuel 12) para revelarle su
condición y traerlo a la convicción y arrepentimiento,
él persistirá en su
rebelión. Así que, la única esperanza del
reincidente es en “el Dios de toda gracia” (1
Pedro 5:10),
quien “perdona la maldad, y olvida el
pecado del resto de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque
es
amador de misericordia. El tornará, él tendrá
misericordia de nosotros; él
sujetará nuestras iniquidades, y
echará en los profundos de la mar todos nuestros pecados” (Miqueas
7:18,19). ¡Pero también podemos concluír que esto
es sólo verdad en el Señor Jesucristo!
Aparte del Hijo amado de Dios, no
podemos esperar de recicbir cualesquiera cosa de Él, o
sea
la Salvación, el Avivamiento, o cualquier otra cosa,
según a lo que Él dice en
Su Palabra: “Mi Dios, pues, suplirá todo
lo que os falta conforme á sus riquezas en gloria en Cristo
Jesús”
(Filipenses 4:19). Porque la promesa es que “á
los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se
perdió” (Juan
17:12), entonces podemos estár seguros y “ciertos
que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni
potestades, ni lo
presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura
nos
podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús
Señor nuestro” (Romanos
8:38,39).
Aún
ahora, para garantizar que esto
sea verdad de mi, y para mi, en las profundidades de mi reincidencia,
vamos
orar como lo hizo David: “De los
profundos, oh Jehová, á ti clamo...” (Salmo
130:1ff), y como se nos es
mandado de hacer en Oseas 14:1, “Tomad
con vosotros palabras, y convertíos á Jehová, y
decidle: Quita toda iniquidad,
y acepta el bien (o, recibenos de gracia); y por la gracia y
misericordia
de Dios, que nuestro texto sea verdad para cada uno de nosotros: “Si se humillare mi pueblo, sobre los
cuales ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se
convirtieren
de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y
perdonaré sus
pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas
7:14). Amén.