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EL AVIVAMIENTO REVELA A LOS CRISTIANOS VERDADEROS

Por Lasaro Flores

Como lo he dicho antes, el Avivamiento es sólo para los cristianos verdaderos; y la razón por esto es que sólo los que ya tienen la Vida de Cristo en ellos son capaces de ser Revividos; por como lo dice 1 Juan 5:12 – “El que tiene al Hijo, tiene la vida: el que no tiene la Hijo de Dios, no tiene la vida”. Pero, ¿por qué un cristiano necesita Avivamiento? Bueno, otra vez, como lo dije antes, la razón es, triste decirlo, por causa de los cristianos recayéndose al pecado, y como resultado, la Vida de Cristo ya no es evidente en la vida de ellos. Es como he utilizado una planta que produce fruto para ilustrarlo. Cuando todo está como debe de estar para que la planta sea sana y productiva, entonces podemos decir que esa planta está “llena de vida”. Pero quítale el agua y la nutrición que necesita, o deja que alguna infestación de insectos o alguna enfermedad que venga, entonces esa planta se comienza a “morir”. Verás los síntomas y los efectos de eso en la planta; y por supuesto, en la producción de su fruto.

Por supuesto, esto es lo que le sucede al cristiano quien se recae. En tiempo pasado, la Vida de Cristo era evidente en sus vidas simplemente porque eran “llenos del Espíritu” (Efesios 5:18), y así que, “el fruto de Espíritu” (Gálatas 5:22; Efesios 5:9) era manifestado. Pero luego, uno comienza ver un cambio en sus vidas: Ya no se deleitan en ser “criado en las palabras de la fe y de la buena doctrina” (1 Timoteo 4:6), y también, comienzan a ocuparse “de las cosas que son de la carne” (Romanos 8:5); y por causa de esto, “fructificando para muerte” (7:5), “las obras de la carne” (Gálatas 5:19ff.) otra vez se manifestarán en sus vidas. En otras palabras, puede llegar hasta el punto donde se puede decir de ellos por otros que quizás realmente no eran “cristianos” en el primer lugar. Eso, por supuesto, es el peligro que existe cuando los que profesan ser cristianos se recaen á una vida de pecado. Personalmente, yo conozco a unas gentes que en un tiempo eran muy “fervientes en el Señor” (?), pero ahora no puedes ver ninguna diferencia entres ellos y los inconversos.

En este artículo, gustaría compartir con ustedes en qué manera el Avivamiento revela quienes son cristianos verdaderos. La razón que podemos hacer esto es porque SÓLO los cristianos verdaderos, como dije, son capaces de ser revividos. Por lo tanto, habrá algunas cosas que serán evidentes en el creyente verdadero que no será verdad en el otro. Por supuesto, yo no estoy escribiendo este artículo con la intención de juzgar a todo que profesa ser cristiano para ver si son cristianos verdaderos, o no. Lo estoy escribiendo con tal que si estamos interesados acercas de nuestra propia relación con el Señor, ya que es posible de no estár consciente de mi reincidencia, para juzgarnos con la Palabra de Dios. Temo, si lo que ha visto hoy en día en la comunidad cristiana es prueba de ello, hay multitudes de los que profesan ser cristianos cuyo andar es más “del mundo” (Juan 15:19) en vez de ser de aquellos cuya “vivienda es en los cielos” (Filipenses 3:20) que han sido “librados de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino del…amado Hijo” de Dios (Colosenses 1:13).   

Sin embargo, el cristiano es exhortado por las Escrituras de siempre examinarse á sí mismos y de estar consciente en dónde están en su relación con Dios. El cristiano nunca debe de tomar de por sí que ellos son cristianos verdaderos simplemente porque reclaman de ser uno, o porque ellos creen en Jesús. En hecho, el Señor mismo nos avisa acercas de esto en Mateo 7:21-23 – “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad”. Así que es de suma importancia que si estamos interesados por nuestras almas, que oremos con David: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos: Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23,24). Pero también necesitamos hacer lo que nos dice el apóstol Pablo en su segunda epístola á los de Corintio: “Examinaos á vosotros mismos si estáis en fe; probaos á vosotros mismos. ¿No os conocéis á vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros? si ya no sois reprobados” (13:5).

Ahora, cuando viene el Avivamiento, evidentemente habrá algunas cosas que ocurrirán en los cristianos verdaderos que no suceden en los falsos cristianos profesantes. Pero esto es sólo verdad si Dios es quien envía el Avivamiento porque Él es el Único quien puede Revivir, Renovar, Restaurar, y Reformar al cristiano reincidente. Pero por Avivamiento yo no quiero decir de uno yendo á algunas juntas especiales de avivamiento, o de escuchar á algún predicador en particular, o de poniéndote muy emocional por como te sientes, o por hacer ciertas cosas, etc., etc. También, el Avivamiento no es ni simplemente haciéndote más “religioso”, es a saber, asistiendo á la iglesia más frecuentemente, o leyendo más la Biblia, o aún decirle á otros como Dios te ha tocado. Aunque es cierto que el Avivamiento causara al cristiano reincidente de “arrepentirse, y hacer las primeras obras” (Apocalipsis 2:5), todavía los aspectos emocionales y físicos que podrán ser manifestados en lo que podrá ser llamado Avivamiento no es un avivamiento verdadero. En hecho, hoy en día en las iglesias muchas de las cosas que he mencionado podrán ser vistas en la mayoría de los que profesan ser cristianos sin un Avivamiento.  

Habiendo dicho esto, vamos á considerar de cómo El Avivamiento Revela A Los Cristianos Verdaderos; y ya que el Avivamiento es de Dios, Él tratará con nosotros por Su Espíritu para que “el interior (hombre)…se renueva de día en día” (2 Corintios 4:16) y puédanos “ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:16). En otras palabras, lo que estoy diciendo es que el Avivamiento Verdadero es ESPIRITUAL, y es ese aspecto de Avivamiento del que tenemos estar interesado; de otra manera, podemos ser engañados si dependemos en las emociones y sentimientos para la prueba de que hemos sido avivados. Pero déjame decir esto: No estoy negando que las emociones y los sentimientos son envueltos, y pueden ser tocados, en el Avivamiento Verdadero. Sin embargo, tenemos que ser muy cuidadosos que no ponemos la vista en ellos; por como el Señor Jesús mismo digo: “La carne nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado, son espíritu y son vida” (Juan 6:63).

A cualquier tiempo que un cristiano empieza a recaer, todavía podrá ser hecho consciente de su declinación espiritual. En ponerlo de otra manera, cuando un cristiano se da á la tentación (por cualquier razón), y peca, ese cristiano será convencido de ello por el Espíritu Santo. Él será “contristado para arrepentimiento” y “contristado según Dios”; “porque el dolor que es según Dios, obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse” (2 Corintios 7:9,10). Esto lo traerá á la confesión de sus pecados con un deseo santo de ser perdonado de acuerdo con 1 Juan 1:9 – “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad”. Va haber un temor santo por haber pecado contra Dios. Cp. Salmo 32:1-5; 38:1-10,17,18,21,22; etc.

Pero luego, si el cristiano permanece sin arrepentimiento y continúa en sus caminos pecaminosos, su corazón se endurecerá, y en efecto se engañará que todo está bien entre él y el Señor. Somos avisados en Hebreos 3:12,13 – “Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo: Antes exhortaos los unos á los otros cada día, entre tanto que se dice Hoy; porque ninguno de vosotros se endurezca con engaño de pecado. Tal persona podrá seguir “actuando” como cristiano sin en efecto “viviendo” como un cristiano. En otras palabras, ellos harán muchas de las cosas normales que un cristiano debe de hacer que podrán ser vistas por otros, pero todavía al mismo tiempo ellos también harán cosas que son más consistentes con el mundo y la vida de los inconversos. Pero ay, los pensamientos de la mente y los deseos del corazón, los cuales sólo Dios puede ver, ¡revelan qué tan lejos se han recaído! ¡Esto es lo que le sucedió al rey David cuando cometió adulterio con Betsabé e hizo que matarán a su esposo para esconder su pecado! Si Dios de Su misericordia no hubiera enviado al profeta Natán para “descubrir” su pecado y para traer a David al arrepentimiento, ¡probablemente él hubiera continuado en una vida de reincidencia!

O pueblo de Dios, nosotros no somos exentos de la reincidencia. No hay ningún cristiano verdadero que verdaderamente puede decir que nunca ha de recaer. En hecho, somos exhortados: “Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga” (1 Corintios 10:12). Lo que el Señor mismo dice de Su antiguo pueblo, puede decir lo mismo de nosotros. Considere seriamente Óseas 11:7 – “Está mi pueblo adherido á la rebelión contra mí”. No sólo somos atacados por el mundo y por Satanás para traernos a caer, pero aún nosotros mismos nos unimos con ellos para hacerlo. El Señor se queja: “¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado á pecado (Isaías 30:1)! Por eso es que necesitamos de orar con el Salmista: “Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos. Detén asimismo á tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebellion” (19:12,13). Pero note que el Salmista reconoce que él no lo puede hacer de sí mismo, sino que convoca á la gracia y misericordia de Dios para que lo guarde de caerse al pecado y del peligro de la apostasía, o (como algunos creen), á una vida de añadir el pecado al pecado. Esto es lo que la reincidencia hace al cristiano; así que, “lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16); ¡y haz esto cada día y todos los días!

<>Pero, ¿cómo revela el Avivamiento al cristiano verdadero de uno que no lo es? Bueno, primero, tenemos que considerar que todo creyente verdadero ha experienciado el NUEVO NACIMIENTO; o es de “nacer otra vez”, o “nacer de lo alto” (Juan 3:3,7), y viene a ser “nueva criatura (o creación)…en Cristo” de modo que “las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17); o como Efesios 2:10 lo declara: “Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas”. Pero tenemos que recordar que el cristiano verdadero tiene dos naturalezas: La naturaleza vieja pecaminosa con la cual TODOS nacemos, pero en Cristo se nos es dada una “naturaleza nueva”, la cual es “el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad” (Efesios 4:24), y “del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado conforme á la imagen del que lo crió” (Colosenses 3:10) para que “andemos en novedad de vida” (Romanos 6:4). En la reincidencia, El cristiano verdadero se recae atrás á vivir en la naturaleza vieja pecaminosa en desobediencia y rebeldía á Dios, pero en el Avivamiento, él es Revivido, Renovado, Restaurado y Reformado para andar otra vez en la Vida Nueva en Cristo; y no simplemente haciéndose más “religioso”, sino en “andar como él anduvo” (1 Juan 2:6). El Avivamiento traerá esto á luz; y como el Señor mismo le dijo á la iglesia en Efeso: “Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda por tanto de dónde has caído (reincidencia), y arrepiéntete, y haz las primeras obras (avivamiento)…” (Apocalipsis 2:4,5). En otra palabras, ¡el cristiano recaído que es avivado otra vez manifestará las gracias y el fruto de la Vida de Cristo que será totalmente contrario á la manera que estaba viviendo antes  de ser avivado! 

Secundariamente, el Avivamiento revelará el cristiano verdadero por los deseos que serán manifestados por uno quien lo experiencia. Un cristiano reincidente mostrará lo que desea por lo que dice y las cosas que hace, es a saber, su lenguaje revela lo que realmente desea; y por supuesto, lo que hace es simplemente las acciones de sus deseos. Déjame ilustrarlo: Un cristiano reincidente generalmente hablará de las cosas temporales, carnales, y mundanas; y si por casualidad, ellos mencionan algo con respecto de las cosas celestiales e eternas, ellas será tan superficial que “nega(rán) la eficacia de ella(s)” (2 Timoteo 3:5) de esas mismas cosas. Pero luego, el cristiano reincidente también hará aquellas cosas que son más compatible con “las cosas viejas” (2 Corintios 5:17) que hacía “en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos” (Efesios 2:3). Déjame dar un simple ejemplo: Un cristiano reincidente gastará más tiempo en frente de la televisión o en otras actividades mundanas que en la oración y en la Palabra de Dios. Pero un vez que el cristiano reincidente experiencia Avivamiento, sus deseos serán Renovados que una vez la Oración y la Palabra de Dios serán un deleite, mientras que en su condición reincidente no había tiempo para la oración o el estudio y la meditación de las verdades del Evangelio. Ya no es a oración la repetición de palabras, sino una comunión entre el corazón del creyente y el corazón de Dios. También, la Palabra preciosa de Dios ya no es fastidiosa e incómoda, sino una deleite y un gozo para estudiarla y obedecerla; y eso, ¡día y noche! ¡Aleluya!

En el tercer lugar, el Avivamiento revelará el cristiano verdadero en traerlo, o á ella, a seguir la santidad (Hebreos 12:14) y de retirarse de toda apariencia de maldad (1 Tesalonicenses 5:22). En una condición reincidente, el cristiano hace lo contrario, lo cual da a los enemigos del Evangelio razón para llamar a los cristianos hipócritas porque ven que sus vidas no son consistentes con lo que profesan de ser. En hecho, los creyentes en Cristo son referidos más como santos que cristianos (sólo dos veces; Hechos 26:28; 1 Pedro 4:16), así que sigue que cuando el cristiano verdadero experiencia Avivamiento, entonces lo siguiente será verdad de ellos: “Así que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios” (2 Corintios 7:1); “Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed también vosotros santos en toda conversación (modo de vivir): Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:15,16). ¿Por qué? Porque el cristiano verdadero Dios lo “escogió en (Cristo) antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor” (Efesios 1:4); “Porque no nos ha llamado Dios á inmundicia, sino á santificación” (1 Tesalonicenses 4:17).

En cuarto lugar, el Avivamiento revelará el cristiano verdadero en traerlo a poner más valor en las cosas celestiales y eternas. Cuando primero experienciando la gracia de Dios en salvación, el “Padre que nos hizo aptos para participar de la suerte de los santos en luz: Que nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:12,13), voltea nuestros corazones y ojos a los cosas que son consistentes con “nuestra vivienda (ciudadanía)…en los cielos” (Filipenses 3:20). En la reincidencia, somos más interesados con las cosas mundanas y temporales que en efecto amamos “al mundo,” y “las cosas que están en el mundo” (1 Juan 2:15); y esto, somos avisados, que “si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él”. Pero el Avivamiento renovará la Vida de la Resurrección en nosotros de que ya “no mira(mos) nosotros á las cosas que se ven, sino á las que no se ven: porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:18). “Si habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado á la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”; y esto sólo puede ser verdad si lo siguiente es verdad: “Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria” (Colosenses 3:1-4).

Pero luego, en el quinto lugar, el Avivamiento revelará el cristiano verdadero en llenarle su corazón con el amor para los perdidos y para ser un fiel testigo. Ya saben, es inconcebible en pensar que un cristiano verdadero no será interesado en la salvación de otros. En hecho, como todo quien experiencia la Gracia Libre y Soberana de Dios en salvación testificará, que el interés por las almas perdidas es un cosa que preocupa sus corazones, especialmente por sus amados; así como lo hizo con Andrés: “Este halló primero á su hermano Simón, y díjole: Hemos hallado al Mesías (que declarado es, el Cristo). Y le trajo á Jesús(Juan 1:41,42), y Pablo: “Porque deseara yo mismo ser apartado de Cristo por mis hermanos, los que son mis parientes según la carne” (Romanos 9:3). Esta no es una opción, pueblo de Dios; porque somos “linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciémos las virtudes de aquel que nos ha llamado de las tinieblas á su luz admirable” (1 Pedro 2:9), porque somos mandados de ser “testigos (de Jesucristo) en Jerusalem (nuestra ciudad), en toda Judea (nuestro estado y país), y Samaria (los países vecinos), y hasta lo último de la tierra (por todo el mundo)” (Hechos 1:8). Pero esto no será verdad para uno que está en una condición de reincidencia; porque si no le importa de su propia alma, no habrá interés para otros, ¡incluyendo sus propios esposos, hijos, hermanos, relacionados, o sus amigos! 

Finalmente, en el sexto lugar, (por supuesto, que hay más de seis manifestaciones en el Avivamiento verdadero), el Avivamiento revelará el cristiano verdadero en causarle de enamorarse de nuevo con el Señor Jesucristo. Es declarado en I Juan 4:19 que “nosotros le amamos, porque él nos amó primero”, ¡lo cual es verdad de todo cristiano verdadero! ¿Pero que causa a un hombre, o mujer, de ya no amar a su esposa, o esposo? ¿No es porque ya no están enamorados con sus esposos? Sí, ¡en hecho! Cuando un cristiano se recae, ¡ellos dejan su “primer amor” porque se han enamorado con su pecado! Ya no pueden verdaderamente contestar la pregunta, “¿Qué es tu amado más que otro amado, Oh la más hermosa de todas las mujeres? ¿Qué es tu amado más que otro amado, Que así nos conjuras?”, y decir como antes que, “Su paladar, dulcísimo: y todo él codiciable. Tal es mi amado, tal es mi amigo, Oh doncellas de Jerusalem” (Cantares 5:9,16). ¿Por qué? ¡Simplemente porque ya no aman al Señor como antes! ¡No hay ninguna excusa por ello! Cuando uno está enamorado con el Señor Jesús, no hay nada que el creyente verdadero, no abandonará, o dejará que venga entre ambos. Pero una vez que un cristiano se recae, su amor para el Señor se resfría y ya no lo desea, como en Isaías 26:8,9 – “Á tu nombre y á tu memoria es el deseo del alma. Con mi alma te he deseado en la noche; y en tanto que me durare el espíritu en medio de mí, madrugaré á buscarte”. Últimamente, esta es la prueba del Avivamiento verdadero; y es en “amar á nuestro Señor Jesucristo en sinceridad” (Efesios 6:24) “de todo (nuestro) corazón, y de toda (nuestra) alma, y de todas (nuestras) fuerzas, y de todo (nuestro) entendimiento” (Lucas 10:27).

Otra vez, déjame de acentuar de nuevo: Ya que el Avivamiento verdadero es la obra de Dios por Su Espíritu Santo, ¡es ESPIRITUAL! Las seis manifestaciones á las cuales me ha referido son producidas por el Espíritu Santo, y no por el quien experiencia Avivamiento. Ya que somos Revividos por Dios, Él también Renueva, y Restaura, y Reforma la Vida de Cristo en nosotros por Su Espíritu Santo, para que Su fruto, el cual es la Vida de Cristo en nosotros, es a saber, “caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22,23), otra vez será visto en nuestras vidas; “Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). Pero esto será sólo cierto si ya tenemos la Vida de Cristo en nosotros, la cual recibimos en ser “nacidos de nuevo”, así que “si vivimos en el Espíritu, andemos también en el Espíritu” (Gálatas 5:25), dice Pablo; porque “si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él” (Romanos 8:9), pero “todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios” (v.14).

Del otro lado, muchos que profesan ser cristianos no tienen la Vida de Cristo en ellos simplemente porque no han “nacido de nuevo”. En ellos, el Avivamiento no tiene un efecto “espiritual” porque están muertos espiritualmente. Ahora, podrán tener algún semblante de las manifestaciones de Avivamiento, pero será debido á los sentimientos y las emociones que experiencian durante el Avivamiento. Para ellos, el Avivamiento es sólo una “experiencia religiosa”, así que cualquier efecto que muestran será sólo una “apariencia de piedad, mas…niegan la eficacia de ella” (2 Timoteo 3:5). En otras palabras, se aparecen como haber sido avivados en ser más religiosos, pero continuan viviendo sin el poder del Espíritu Santo; o podemos decir que ellos son como la “cizaña” en comparados con el “trigo” de Mateo 13:24-30; 36-43), o como las “vírgenes… fatuas” del capítulo 25, versículos 1-13. En hecho, ellos serán como los de Mateo 7:21-23: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad”.

Así que pueden ver qué peligroso es estar en una condición de reincidencia! En ser un reincidente es de ser un rebelde contra Dios, y muy cercas de la apostasía. ¡Cómo necesitamos de clamar á Dios por misericordia para que nos envié un Avivamiento; no sólo un Avivamiento personal, como David oro: “Vivifícame según tu palabra” (Salmo 119:25), pero también por el pueblo de Dios: “¿No volverás tú á darnos vida, Y tu pueblo se alegrará en ti? (85:6). El Avivamiento es la única esperanza para el reincidente; porque determinará si tiene vida en ellos, o si todavía están muertos espiritualmente. Sí, ¡el Avivamiento revelará quienes son los cristianos verdaderos! ¡Qué le agrade al Dios de toda gracia de sanar nuestras rebeldías, como promete en Óseas 14:4, y nos traiga para atrás á la Cruz en quebrantamiento de corazón y arrepentimiento de nuestros muchos pecados para que ahora puédanos vivir en el Poder de la Resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡Amén!