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LA SEÑA INFALIBLE DE AVIVAMIENTO
Por C.H. Spurgeon
Traducido por Lasaro Flores

Un sermon predicado en la víspera del Día del Señor el 12 de noviembre, 1876 en el Metropolitan Tabernacle, Newington

"Jehová solo será ensalzado en aquel día" (Isaías 2:11)

    En la eternidad pasada Jehová solo era exaltado. Cuando Él moraba solo antes que era la tierra, y cuando Él comenzo las obras poderosas de Su creación, y el universo brotó en ser al fiat de Su voluntad libre, Él solo era exaltado. Él hizo multitudes de criaturas; quizas no tenemos ninguna idéa que tantos de ellos eran, y en que formas variadas los seres inteligentes eran creados; pero Jehová solo era exaltado. Todo ángel lo adoraba: cada criatura conocía su Señor. Era un día malo cuando salió un espíritu rival, y cuando el mal empezó a sentar su trono en oposición al Dios de bondad. El líder de los ángeles -- el cargador de luz, busco en erigír un trono rival. "¡Cómo caiste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!" (Isaías 14:12). Luego, de aquí a poco, en el proceso del tiempo, la gloria de Dios era ofucada; aquí, también, otro habló y fue creído, y Dios fue dudado. Otro demandó el amor del hombre y lo ganó, y Dios fue desobedecido; ya no era el Señor solo exaltado en la tierra cuando antes era en los rasos quietos de Eden cuando nuestros padres primeros adoraban a nadie sino a Dios, y lo contaban como la misma crema y la flor del ser suyo que ellos podían en servir al Altísimo quién los hizo lo que eran. Ahora, mirar donde puedamos en este pobre mundo caído, el Señor solo no es exaltado, sino que hay muchos señores y muchos dioses -- malignidades espirituales y principados de maldad -- quienes se ponen en oposición al gran Rey de reyes y Señor de señores. Pero tan seguro que Jehová vive, Él ganará la victoria en este conflicto. Antes que el drama de la historia del mundo venga a su fin, será conocido por todo el universo entero que el Señor, Él es Dios; y el Señor solo será exaltado.

    Es una parte de la obra de gracia -- no, es el objecto principal de la obra de gracia, y es también un objecto de la obra de la providencia en servir éste gran fin -- que el Señor solo ha de ser exaltado. Entonces para tu confortación y para tu instrucción, primero, note las ocasiones cuando mi texto ha sido verdad. Tomaré el texto fuera de su conexión, y espero que no indebidamente, y mostraré en una gran escala que habían muchos días que el Señor solo era exaltado, y luego venimos atrás a una meditación poca quieta y miramos a nuestra propia experiencia para ver que si alcaso no han visto días con nosotros cuando el Señor solo ha sido exaltado.

I. Entonces ven primero, y nota CUANDO EL SEÑOR HABÍA SIDO EXALTADO EN UNA GRAN SCALA.

    El Señor solo ha sido exaltado entre los hombres cuando le ha agradado en revelarse a sí mismo en la plenitud de Su poder. Las revelaciones bajo la ley eran principalmente revelaciones ceñidas con el terror. Bajo la dispensación del Antigüo Testamento hallas a Dios saliendo de Su lugar para sacudir terriblemente la tierra. Cuando Él inclina los cielos y baja, las montañas volan a Su presencia. El Señor solo era exaltado en aquellos días cuando Él vindicó Su justicia y manifestó Su poder encontra Sus enemigos. Acuérdanse del diluvio cuando, después de tantos años de advertencia, el arca siendo preparado para la salvación de unos cuantos creyentes, le agradó a Dios en traér las compuertas de esclusa del cielo y en llamar las cascadas de la tierra á brincar hacía arriba en vez abajo, hasta sobre toda la superficie del mundo no había nada sino una onda poderosa que devoraba todo. Cuando en el silencio majestoso el arca floteaba sobre el seno del mundo, el cuál vino a ser la sepultura de las criaturas de Jehová, entonces el Señor solo era exaltado en ese día.

    Y cuando otra vez los hombres se multiplicaban sobre la faz de la tierra, y Su pueblo se había ído a Egipto.... conocen bien la historia, de cómo el Faraón altivo dijo, "¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir á Israel?" (Éxodo 5:2). Luego vino Moisés, y con muchos golpes de su vara mística, afligió los campos de Zoan, y convirtió las aguas en sangre y mató los peces de ellos. Él habló y vinieron las moscas, y las ranas y las langostas, y esto sin número; sí, Jehová hirió todos los primogénitos de Egipto, el principe de toda su fortaleza, y en esa noche, cuando el lloro subió de cada hogar egipcio, y el pueblo de Israel fueron llevados como ovejas por las manos de Moisés y Aarón, el Señor solo era exaltado. Entonces las gentes conocieron que Jehová había obrado Su voluntad entre los hijos de los hombres.

    Ni eso fue todo. Cuando en la desesperación de ellos los egipcios persiguieron a los israelitas hasta las mismas profundidades de la mar, Jehová volteó hacia atrás y miró sobre ellos y angustió las huestes de Faraón y quitó las ruedas de los carros de ellos de modo que se cocheaban pesadamente cuando el mar retornaba en la plentitud de sus fuerzas, y las profundidades los había cubrido hasta no quedar ninguno de ellos, entonces el canto de María, "Cantad á Jehová; porque en extremo se ha engrandecido" (Éxodo 15:1,21), era sino una exposición de nuestro texto, "Jehová solo será ensalzado en aquel día" (Isaías 2:11,17). El tiempo me faltará para decir de todas Sus obras poderosas, y ni hay ninguna necesidad para recapitular los escritos del libro de las guerras de Jehová, "Jehová, varón de guerra; Jehová es su nombre" (Éxodo 15:3); y  cuando Él salga a la batalla, entonces el señor solo será exaltado en aquel día.

    ¡Que nunca vivamos para ver una pestilencia barrer por medio de esta tierra! Pero si alcaso tal visitación de Dios viniera sobre nsotros, entonces nuestras casas de oración serán llenas y los hombres comencerán a llorar al Más Altísimo. ¡Qué nunca lleguemos a oir el ruido de guerra en nuestras calles! Si tal calamidad ha de cayer sobre nosotros, y el Señor saca la espada de guerra de su vaina, los hombres comenzarán a aprender justicia. Que le agrade en tener misericordia de nosotros y guiarnos por medios suaves para glorificar Su nombre. Si ha de venir en juicio, entonces el espíritu de ateísmo y de la idolatría, los cuales ahora con caras desvergonzadas se atreven en confrontar el evangelio de Cristo, se huirán a las tinieblas en las cuales fueron engendradas. Cuando el Señor salga con terror, luego Él solo será exaltado.

    Vamos ahora cambiar el tema, y ver también, que siempre como Dios sale en Su gran misericordia, Su nombre solo es exaltado. El día cuando la Iglesia primitiva de Cristo se junto en el aposento de arriba y se sentó allí, todos sus miembros siendo de un corazón y de un alma, y el Señor reveló Su gracia por el bautismo del Espíritu Santo - cuando era oído el sonido ímpetuoso de un viento poderoso, cuando las lenguas de fuego se sentaron sobre los discipulos -- cuando empezaron a hablar según el Espíritu les dió que hablaran, y miles eran añanidos a la Iglesia, ese era un día  cuando solo el Señor era exaltado. ¿Había en ese día algún susurrar de honra dada a Pedro o a Juan, o a Santiago, en la Iglesia de Dios? ¿Piensas que había algún vestigio del espíritu que podía decir, "Yo soy de Cefas", y "Yo soy de Juan "? Ah, no. En ese día el nombre del Señor era muy precioso a Su pueblo. Ellos daban gloria al Señor ambos en el templo y en sus propias casa, comiendo el pan de ellos con alegría de corazón. Solo deja el Señor mostrase a si mismo en gran bendición, entonces solo Él será exaltado. He aquí, Sus enemigos huirán delante de Él por causa de Su gracia.

    Bueno, hermanos, aun será así también de aquí a poco "en lo postrero de los tiempos",de los cuales estabamos leyendo ahora mismo con mucho deleite, cuando "será confirmado el monte de la casa de Jehová por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados, y correrán á él todas las gentes" (Isaías 2:2). Ha de venir un día cuando Cristo será conocido y amado en toda tierra. Cuando los moradores en el desierto se inclinarán delante de Él y Sus enemigos lameran el polvo. No me meteré en ningunos detalles o descripciones proféticos del milenío, pero si esperamos un día cuando el evangelio correrá su camino sobre todo el globo entero, y el pobre mundo, en vez de ser rodeado con una neblina y niebla, saldrá de la nube de su incredulidad y de las tinieblas de su pecado, y brillará como sus hermanas estrellas a los pies de su gran Creador. En ese día el Señor solo será exaltado. Ya no oirás el nombre del Papa, o Patriárca, o de un gran líder religioso recibiendo el honor principal; ningún gran nombre puesto en frente de una sección de una iglesia será proclamado en ese día; el Señor solo será exaltado.

    Así que otra vez será, cuando todavía más allá en la historia humana, el fin llegará, cuando tú y yo y todos los nacidos de mujer estarán delante del tribuno terrible del último gran día; entonces el Señor solo será exaltado. No habrá ninguna pompa de reyes delante de aquel gran trono blanco: no habrá ningun deslumbramiento de riquezas allí delante del principe de los reyes de la tierra: el honor y la fama  que tan febricitantemente era buscada y y tan altamente apreciada se derretirá entonces como el cebo de carneros. Los reyes y sus siervos, los principes y sus vasallos estarán juntos. No habrá ningúnos dioses ídolos en ese día, ni los hombres recibirán homenaje de sus compañeros, pero mientras el mundo se va bamboleando a su juicio, y los cielos mismos se disolvan, el Señor solo será exaltado. El nombre glorioso y grande de Jehová llenará todo oído y Su majestad impresará todo corazón. ¡Qué seamos hallados en Cristo en ese gran día! El Señor lo conceda por amor de Su misrericordia.

II. Ahora, en el segundo lugar, les hablaré sobre topicos más humildes, tratando en traér nuestra tema a nuestra propia experiencia y a ver CUANDO EL SEÑOR SOLO HA SIDO EXALTADO EN UNA SCALA MÁS PEQUEÑA.

    Cuando es escrito que el Señor solo será exaltado en ese día, podemos entender que lo que es verdad en una grande scala es igualmente verdad en una scala pequeña en el reino de Dios. Él obra según a regla, así que si divides algun cristal grande de Su providencia en fragmentos pequeños como te agrade, hallarás cada fragmento de ser cristilizado en la misma forma. Así que, si en los eventos grandes de la historia Dios ha de ser exaltado, también hallarás que en el mundo pequeño de tu propia experiencia -- en la historia que es solo registrado en tu propio libro de bolsillo -- en la historia de tu propia vida -- también Dios es exaltado. Hermanos y hermanas, muchos de ustedes ya saben, y oro que otros que todavía no lo saben serán traídos a saberlo, que han tenido días favorables en tu vida cuando el Señor solo ha sido exaltado.

    Uno de las primeros de estos días benditos era cuando primero tuvistes un sentido del pecado. Ah, yo no pensaba qué tan negro yo era hasta ese día. Nunca había pensado qué corrupto era mi corazón, qué vil mi naturaleza, qué desesperado mi condición, qué tan cercas al infierno estaba, hasta entonces. Luego a lo largo llegó aquél día en el cuál la luz de Dios resplandeció en mi alma y miré la maldad de mi estado, el peligro de mi condición, y la podredumbre horrible de mi entera naturaleza aun hasta el mero corazón. ¿Te acuerdas de tal día en tu experiencia, amados hermanos? Yo sé que sí. Oh, ¡qué día avergonzoso era! Tu carne es sacate, y, ¿no te acuerdas cuando el sacate se marchita, y la flor de ella se descolorese porque el Espíritu del Señor estaba soplando sobre ella? Seguramente la gente es sacate. ¿Te acuerdas cuando percibistes en tu corazón una nueva traducción de aquél pasaje antigüo, "Y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento", cuando hallastes tu justicia ser solo una hoja marchitada y las fuerzas de tus pasiones ser como el viento que pronto te tomada y te llevaba-- no sabías á dónde? Parecías ser como un hoja seca soplada en una tempestad de pecado. Antes que eso, te habías pensaod de ser muy fino; muy poquitos eran más respetables y honrables que tú; si no tenías muchos virtudes lustrosos, todavía te sentías que no tenías vicios degradantes; había mucho de ti que otros podían imitar, y si la gente no te respetaba, te sentias muy enojado; te sentías que debieran de pagarte una gran deferencia a tal uno como tu eras. Pero tú no te sentistes de esta manera en aquél día-- ¡no en ese día! No. En ese dia ventastes a tus ídolos a los topos y a los murcielagos;querías olvidarte que habías pensado que eras justo; te sentías avergonzoso de aun tu más precioso ídolo adorado--tu auta-justicia; te querías de deshacer de ella; y tenías miedo que alguien te acordara que lo habías aun adorado.

    Parece ser una cosa tan horrible que habías hablado de ser aceptado ante Dios por tus buenas obras. ¡Buenas obras! El pensamiento solo parece ser un sarcasmo sobre Dios, una ironía del diablo. ¡Buenas obras en verdad! Tus oraciones, tus lágrimas, tus ídas a la iglesia, tus ídas a la capilla, todas parecen ser como tanto estiercol. En ese día entendistes el lenguaje fuerte de Pablo, tu propia justicia era tan ofensiva a ti como era la suya a él. Echastes de tí todas las esperanzas viejas con aborrecimiento. Oh, yo sé lo que te pasó, el Señor solo era exaltado ese día. Si alguien hubiera predicado un sermon ese día acercas de la dignidad de la naturaleza humana, hubieras sido inclinado, como Jenny Geddes, en tirarle un banquillo a su cabeza. Si en ese día alguno hubiera hablado de las cosas grandes de las cuales el hombre es capaz, y de la virtud que todavía permanece en él depués del mal necio de la caída, te sentirías indignante a tal falsedad odiosa, porque Dios te ha desnudado de toda tu gloria. En ese día te sentías  de ser echado en una zanja, y tus propios vestidos te aborrecían. Pero, ¡oh! si alguno hubiera predicado del esplendor del gran Dios ese día, de la majestad infinita de Su santidad, y de Su justicia, en silencio hubieras inclinado tu cabeza y derramado lágrimas de contrición lo cuál hubiera sido la mejor forma de adopción de tu corazón penitente. Si ellos fueran comenzado a predicar la misericordia admirable y el amor de Dios en Cristo, tu corazón hubiera brincado para oír el sonido de ello, porque no hay ninguna dos cosas que tan dulcemente se han encontrado siempre como un pecador vacío y un Cristo lleno. Cuando el alma se ve así mismo, él tiene el ojo con el cuál ver a Jesús. El que puede ver sus propias deformidades, no será poco tiempo antes que vea las perfecciones inescrutables del Señor. En ese día de auto-humillación, de abatimiento, de arrojamiento, yo sé que solo el Señor era exaltado en tu alma.

    Bueno, luego vino otro día en tu experiencia el cuál es muy dulce en recordar, el día cuando vistes a Jesús colgando del árbol; cuando pusistes tu confianza en Él y conocistes que había tomado tu iniquidad y borrado tu pecado. Oh, yo sí me acuerdo de ese día, era mi mejor día de casamiento y también de nacimiento; el día cuando supe que el pecado se había ído, y ído para siempre. ¡Qué resplandeciente brilló la cruz ese día! ¡Qué resplandeciente eran los ojos de Jesús, y qué favorables Sus heridas! Ah, el Señor solo era exaltado ese día. Si alguien me hubiera predicado del poder de los sacramentos y de la magia de los sacerdotes, los hubiera aborrecido en lo profundo de mi alma, y fuera hablado del horror de pensar de dar la gloria del Señor a otro. Cuando la sangre de Jesucristo Su Hijo nos limpia de todo pecado, ¿en dónde esta el collón que se atréve en preguntarme que lo deje de limpiarme y que lo deje quitar mi pecado de mí? La sangre, la sangre de Jesús ha tomado toda mi culpa, una vez y para siempre; y ¡ay le suceda al hombre que se atréve de pararse y ponerse al lado del Cristo todo-limpiador! Así es como nos sentíamos. El Señor solo era exaltado en ese día. Así nos sentimos lo mismo este día. Estoy seguro si la gente conociera el poder de la sangre de Cristo nunca llegarían a ser esclavos a las supersticiones de los hombres. Si ellos sintieran las fuerzas de ser justificados por la fe en Jesucristo serían como Martín Lutero cuando brincó de sus rodillas de la escalera de Pilato, nunca de ír otro paso en el círculo fatigado de las ordenanzas hechas de hombre. ¿Qué tenemos que hacer con estas cosas miserables cuando Cristo el Señor nuestro nos ha librado y salvado para siempre de la ira venidera? Una mirada de Tu cruz, O Jesús, hace a los sacerdotes caér como Dagón delante del arca, y los sacramentos que una vez eran confiados, en ser despreciados si puestos a lado de Tí. Tú solo eres exaltado en ese día.

    Desde entonces hemos tenido otro días muy felices. La vida de un cristiano tiene muchas letras iluminadas en ella. Nuestro rollo no está escrito por dentro y por afuera con lamentación. Tenemos días altos y días festivos, y hay tiempos de cercanía a Cristo que apenas nos atrevemos en describír aquí. Me osara de hablar de ellas con dos o tres de mis amigos escogidos que conocen el secreto del Señor, pero estas cosas no son para todos los oídos. Estos son días cuando realizamos el sentido del Cantar de los Cantares, y bendecimos a Dios de que el Cántico ha sido escrito, de otra manera no hubiera  ninguna expresión en la Biblia de nuestro amor ardiente para Cristo. En tales días dijimos con un rapto, "¡Oh si él me besara con ósculos de su boca!" (Cántico 1:2). "Porque mejores son tus amores que el vino" (v.2). "Llevóme á la cámara del vino, Y su bandera sobre mí fué amor" (2:4). "Sustentadme con frascos, corroboradme con manzanas; Porque estoy enferma de amor" (v.5). "Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace" (v.6). "Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, Por las gamas y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor Hasta que quiera" (v.7; 3:5). Lee las cartas de Rutherford si sabes el secreto de antemano; si no, serán una enigma para tí, aun como ha de ser siempre el Cantar de los Cantares. Hasta este tanto podemos decir, cuando Cristo nos trae cercas de Él, "El Señor solo es exaltado en ese día". Cuando nos envuelve en su vestidura carmesí y nos muestra todo Su nombre y dice, "Con amor eterno te he amado; por tanto te soporté con misericordia" (Jeremías 31:3), O hermanos, "el Señor solo es exaltado en ese día". Entonces el egoísmo se ha ído. Clamamos, "Morena soy,...Mas codiciable"; y la negrura nos impresiona tanto como la hermosura que Cristo ha puesto sobre nosotros. Nos hundímos en nada a Su pies. La manifestación de Su amor glorioso nos hace clamar como Job, "De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento En el polvo y en la ceniza" (Job 42:5,6). El Señor solo es exaltado en ese día.

    Bueno, ustedes saben, hermanos y hermanas, que después de algunas de esas voladas altas, cuando hemos estado en la cumbre del monte de transfiguración, nos exaltamos sobre medida, y entonces tenemos que ser humillados. Es una confesión miserable que hacer, pero el pueblo de Dios sabe qué verdad es. Nos vagamos del Señor, y por un tiempo nos deja a nosotros mismos, cuando nos exaltamos. Pero retornamos de nuestro extravío, entonces solo el Señor es exaltado en ese día. Quizas saben cómo han existído semanas de separación entre ti y tu Señor; Él ha sido celoso de tu corazón, y tu has sido resfriado a Él; quizas te has ído al mundo con un espíritu muy mundano, y la dulzura de Su palabra se ha apartado de tí, y Su voz ya no se oye en tu alma. Luego empiezas a llorar, "Vuélveme el gozo de tu salud; Y el espíritu libre me sustente" (Salmo 51:12). Tú sabes lo que es clamar:

"Qué horas pacíficas antes gozaba,
Cuán dulces su memoria todavía;
Pero encuentro un vacío dolorido
Que el mundo nunca llenaría".

"¡Regresa, O Paloma santa! ¡regresa,
Mensajero dulce de descanso!
Ódio los pecados que te hicieron llorar
Y te corrieron de mi pecho".

    ¡Ah! cuando tu oración es contestada, luego el Señor solo es exaltado en ese día. ¿Sabes lo que es ír al propiciatorio arrastrándote que cuando antes entrabas confiadamente; de ír allí con muchas lágrimas y con mucha vergüenza que cuando antes entrabas con un rostro radiante, y todavía hallar a tu Jesús esperandote allí? ¿Sabes lo que es de voltear al magnífico libro antigüo que antes lo leías con un santo júbilo, y buscar allí por una promesa al pecador tal cómo es apropiado para un corazón quebrantado, y hallar que llega con solo el mismo poder antigüo, hasta que los huesos que han sido quebrantados comienzan a cantar otra vez, y tu corazón otra vez es gozoso en la presencia de tu Señor? Ah, entonces conozco que tu propia belleza ha sido convertida en cenizas y toda tu hermosura se ha desaparecido, porque cuando el Señor restituye esa alma, también esa alma restituye al Señor a Su lugar propio, y el Señor solo es exaltado en ese día.

    Pero a esta tasa se irá todo mi tiempo antes que relate el medio de mi historia. Por lo tanto, permiteme apresurarme en decir, queridos hermanos y hermanas, que el Señor es exaltado cuando una iglesia comienza a suspirar y llorar por la presencia del Señor. Espero que el poder del Señor no nos esta abandonando en ninguna medida aquí, pero es mi apuro, mis celo, no sea que en alguna manera se aparte de nosotros-- no sea que el espíritu de oración se nos vaya-- no sea que el amor a las almas nos deje y no habrá conversiones abundantes en la Escuela y en el ministerio, y dondequiera alrededor de nuestros bordes. Si tal tiempo de carestía ha de venir sobre nosotros, sería una cosa magnífica cuando una iglesia se reuniera y empezará a gemir y llorar para que el Señor volviera en poder. Cuando una iglesia siente que tiene que obtener una bendición - espero que lo estamos sintiendo ahora - en proporción a cómo ese deseo crece hasta una agonía, el Señor solo será exaltado en ese día. El predicador se sentirá, en hecho él lo siente cada día más y más, su propia indignidad y incapacidad de tal obra; todo otro obrero se sentirá a sí mismo en ser menos y menos y, todavía menos y menos, en su porpia estima, en proporción según el deseo para la gloria de Dios se aumenta. Oh, cuando una vez vengamos a desear por las almas, a nadie le importa de ser importante, nadie desea de estár al frente; todos quieren estár allí si pueden servir a Dios, pero no quiere ningún lugar de honor, o de solicitar una divisa de distinción por el cual será conocido. Una iglesia en agonía por las almas solo quiere ver a los hombres convertidos, y a ella no le importa cómo o por quien la obra es hecha solo que la gente son traídos a Cristo. Entonces, el Señor solo es exaltado.

    Cuando venga la bendición; y es un día notable cuando viene-- cuando la palabra viene con poder y los hombres son hechos caer y empiezan a llorar por misericordia-- cuando los inquiridores son muchos y los conversos son multiplicados, y Dios bendice a cada hermano y cada hermana con el suceso de ganar almas-- oh, ¡entonces es en tales tiempos cuando solo el Señor es exaltado! Yo si creo que cualquier tiempo que Dios envía la prosperidad a la iglesia y que algunos de los miembros empiezan a atribuír el suceso a ellos mismos, es casi cierto que se irá la bendición. Dios no bendecirá a obreros orgullosos. Si vas a tener una parte de la pesca para ti mismo, écha la red en donde quieras pero no pescarás nada; pero cuando estas pescando para tu maestro, Él te llenará tu red hasta lo pleno.

    En veces pienso - y aquí me alegro de los días de tristeza-- que cuando Dios está para bendecir a cualquiera uno de nosotros, generalmente Él nos humilla hasta el mero polvo. Cuando estamos dispuestos para ser nada, entonces el Señor solo es exaltado en ese día. Si ustedes que son cocineros estaban para servir una comida, estoy seguro que no usarían un plato hasta que lo limpiáran. Primero, lo limpiararías muy limpio, y luego lo ponías en la alacena, y cuando necesitabas un buen plato para servir una buena comida, entonces, ¿no tomarías el plato vacío que habías bien limpiado? Algunos de nosotros no somos limpiados muy bien de nuestro último suceso, y así que no tenemos nada más. Todavía retenemos un sabor de nuestra última auto-congratulación, y así que el Maestro no nos usará. Cuando nos pone en el agua caliente, nos hace ver nuestra vileza, y luego nos limpia muy bien, y quizas somos inclinados a decir, "Señor, ahora no soy bueno para nada", seremos más aptos de ser de algún servicio para Él. Quizas nos pondra en la alacena por un tiempo. Fácilmente lo puede hacer con algunos de nosotros; un doloragudo pequeño de dolor y enfermedad, y seremos inútiles. Parecemos en decir, "Señor, ¿qué soy yo sino solo un plato quebrado y vacío"? Ah, pero luego llega Él y nos toma y nos usa, y eso vale el valor de esperar. Yo siempre espero una grande bendición cuando hay una humillación más grande de alma entre nosotros. ¿No te alegrarías en ser humillado, querido hermano, si de consecuencia Dios te usara más? En llendo a mi casa hoy este día mire puestos al lado del camino varias orzas viejas y ladríos quebrados y pedazos de toda clase de lozas de barro quebrantados porque habría de ser hecho más ancho el camino, y pensé, "Si el Señor solo me usara como una vieja orza quebrada para ayudar hacer un camino para que Él pase por medio de Lóndres, para que Él sea glorificado, yo me alegraría de ser tal honrado". ¿No te sientes también de la misma manera? Bueno, quizas Él te tomara a tu palabra en alguno de estos días. Hermano, si Dios te humilla para usarte, quizas no te gustará tanto como pensabas que lo harías, pero todavía eso es cómo debemos de humillarnos. Debemos de estár dispuestos en ser cualquier cosa, o ser nada, según a Su voluntad.

    Cuando los cristianos sienten que tienen que vivir de alguna manera para la gloria de Dios, yo sé que hay viene una bendición-- ¡ay! la bendición ha venido, porque entonces el Señor solo es exaltado. Cuando el varón de Dios dice, "Ya no debo de vivir para solo ahorrar dinero o de simplemente creár a mis hijos respetadamente, o de obtener una subsistencia para mí mismo", entonces el Señor es exaltado. Y cuando los cristianos sienten que ya no pueden vivir para un partido o por una sección de la iglesia, si no que tienen que vivir para Dios y Cristo, y para la palabra pura del evangelio, y que todo lo demás tiene que ser echado al mar excepto aquello que es para la gloria de Dios, entonces podemos estár seguros que el Señor está entre nosotros, y que Él está obrando poderosamente. He aquí, estas son las señas de ello. Cuando Él ha insultado toda soberbia, obscurecido toda gloria humana, y se ha magnificado a Él mismo, luego en verdad tenemos tiempos de refrigerio de Su presencia y el Señor solo es exaltado en ese día.

    Ya, casi lo ha hecho. Pero quiero que noten que hay un día que viene; este día vendrá muy pronto para a algunos de nuestro amigos venerables alrededor de mí: vendrá muy pronto-- a algunos de nosotros en la vida mediana que todavía estamos en salud, el día que seremos llamados arriba, porque el Maestro tiene un mensaje para nosotros. Cuando leemos el mensaje, el dirá, "El tiempo ha llegado que alces tus pies a tu cama y encuentres el Dios de tu padre". O hermanos y hermanas, el Señor solo será exaltado en ese día si en verdad somos Su pueblo. Me imaginó en ver el ministro que muere cuando le traen sus sermones. ¿Podrá de gloriarse en ellos? Él dirá, "Bendigo a Dios quien me capacitó en predicar Su verdad. 'A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo', pero no me puedo gloriarar en mi predicar". Si le presentes el número de sus conversos, y le dices de las iglesias que ha edificado, y de los lugares que ha evangelizado; te diré lo que te dirá, "Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo" (Gálatas 6:14).

        Allí lleva el mejor santo entre nosotros y pónlo en los bordes de la tierra de Emanuel, y déjalo que oíga las campanas del cielo sonar el Sábado perpetuo: escuchalo para que si acaso él habla de sí mismo o de la iglesiasita en la cúal pertenecía como si fuera toda la Iglesia de Dios. Oh, no, no, no, un mil veces no. En los bordes de la tierra de Emanuel toda la gloria es solo para el Señor. La sangre redentora, el amor, el llamamiento eficaz, la gracia perseverante, -- de todas estas se cantará, pero no habrá canciones acercas de nosotros o caulquier otra cosa sino de Dios, cuando lleguemos allá. Madre, ¿estás haciendo un ídolo de ese niño? No vas a poder hacer eso cuando vengas cercas a tu hora de despedida. Cristiano, ¿estás haciendo un ídolo de cualquier cosa que tienes en este mundo? Entonces será totalmente abolido. Cualquier cosa en que estás confiando y hallando consuelo te fallará entonces. Luego, ¡el Señor solo será tu sostén y canción! Entonces, ¡solo el Señor! Si sientes el suelo al vadear por el río, sentirás que está bien. Pero, luego llegarás en donde no hay suelo; el río será un río en el cual tendrás que nadar, y luego quedrás saber que debajo de ti están los brazos eternos. Si estás seguro de esto entonces tomarás esa sumersión fuerte como cuando un nadador estíra su mano para nadar, y un momento estarás en la gloria.

    Y, amados, cuando entremos en la gloria, el Señor solo será exaltado ahí. Qué diferencia vendrá sobre nosotros en el asunto de aquellas cosas pequeñas en donde nos gloriamos ahora. Bagatelas pequeñas en veces nos levantan muy alto. Oh, como en veces pomposamente cargamos nuestras cabezas, necios pobres que somos, por causa de aquella cosa en la cual somos superior a algún gusano compañero, o aquella cosa en la cual no hemos errado como lo ha hecho otro hombre. Pero oh, ¡allá arriba, allá arriba, allá arriba, todas las arpas serán para Jesús! Todos las vasos serán llenos de olores para Jesús. Las arpas y las lenguas, las voces y las cuerdas, todas serán para el Tres-uno Dios; todo solo para el Señor. La gracia gratúita empieza a enseñarnos aquí que Dios solo tiene que ser exaltado, y cuando hemos aprendido esa lección, bueno, luego la gloria entra para cubrirlo todo y hacernos sentir que era absurdo aun en imaginar que cualquiera persona y cualquier cosa podía participar en la gloria con la majestad infinita de Dios.

    Ahora, ahí lo he hecho. Solo te preguntaré esto -- ¿Habrá alguien aquí que no le dará toda la gloria á Dios? Si no, querido hermano, no puedes ser salvo. La salvación casi tiene que colgar sobre esta cuestión, -- ¿Estás dispuesto en ser salvo para que solo el Señor sea exaltado en tu salvación? ¿Estás dispuesto de no más confiar en tus buenas obras, tus oraciones, tus lágrimas, tus sentimientos, o cualquier cosa de ti mismo, sino venir y confiar en la obra completada de Jesús, y entregarte absolutamente y enteramente para ser de Él. ¿Estás dispuesto en ser Su siervo, Su propiedad para siempre, y de aquí adelante tu única gloria sea en Su nombre querido, tu único gloriar en Su cruz? Si así es, Él te aceptará y te salvará, pero si tienes que tener la gloria entonces no tendrás la salvación. Entonces, ¿dónde estará tu gloria? El que se gloríe en si mismo, perecerá, pero él que se gloríe solo en el Señor vivirá para siempre. Dios te bendiga por amor de Cristo. Amén.