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UN EJEMPLO TRÁGICO DE REINCIDENCIA

Génesis 19

En uno estudiando la vida de Lot, hallarán que no hay mucha información acercas de él; no obstante, lo poquito que tenemos de las Sagradas Escrituras es más que suficiente para decirnos que no era muy buena. En hecho, considerando lo que le aconteció á él y á su familia, ¡tenemos que decir que era trágica! Si algo de todo, él es un ejemplo muy evidente de que son los frutos de la reincidencia como explicado por Pablo cuando nos avisa que “no os engañeis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción…” (Gálatas 6:7,8). Por supuesto, esto es lo que le aconteció á Lot simplemente porque él escogió de sembrar á la carne, y consecuentemente, terminó en un desastre. Oh, ¡cómo necesitamos entender que hay consecuencias en la reincidencia; y al estudiar acercas de Lot, que le agrade al Señor de traer convicción á nuestro corazones acercas de los peligros de la reincidencia de entregarnos á “la voluntad de la carne y de los pensamientos” (Efesios 2:3)!

Ahora, quizás algunos pensarán que Lot no era un creyente verdadero de Jehová, mas era un pecador impío perdido “sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Efesios 2:12); y por lo tanto, pudo hacer lo que hizo; y consecuentemente, lo que le aconteció á él era el debido galardón de sus pecados. No obstante, si alguno tomara tiempo para hallar lo que la Palabra de Dios dice acercas de él, hallará que Lot era un creyente verdadero de Jehová; o podemos decir de la perspectiva del Nuevo Testamento que en verdad era un “cristiano nacido de nuevo”. En 2 Pedro 2:7,8 él es referido como siendo “justo”, y lo que solo puede ser verdad de los píos, es dicho que mientras estaba en Sodoma Lot era “acosado (fatigaba) por la nefanda conducta de los malvados”, y que él “afligía (atormentaba) cada día su alma justa con los hechos de aquellos injustos”. En otras palabras, ¡estaba afuera de lugar y subsecuentemente era miserable y faltando mucho de las bendiciones de Dios en su vida simplemente por causa de lo que escogió! Sin embargo, todavía podemos decir que él era “declarado justo” tanto como lo era Abraham, David, y los santos del Antiguo Testamento y aun como los creyentes del Nuevo Testamento son por la fe en Cristo Jesús. Así que, este “ejemplo trágico de la reincidencia” no es algo que le aconteció á uno que profesaba ser creyente en el Dios vivo verdadero, pero en realidad no lo era, (o como algunos dirían de uno que profesaba ser cristiano, pero regresó al mundo y al pecado, no había sido salvo en el primer lugar); no, ¡tristemente le aconteció a uno quien podía ser llamado “un santo de Dios”! Por eso es porque somos avisados en 1 Corintios 10:12: “Así que, el que piensa estar firme, mire no caiga”. Amados, ¡es peligroso presumir que nunca podemos caer y ser un reincidente!

Habiendo dicho eso, vamos hacer algunas observaciones, que puédanos considerarlas seriamente y de hacernos inquietos de manera de prevenirnos de la reincidencia; pero de lo otro lado, si nos hallamos de habernos recaído a cierto grado, que sean los medios, por la gracia de Dios, para Revivirnos, para Renovarnos, para Restaurarnos, y para Reformarnos antes de llegar a donde llego Lot y padecer las consecuencias como él. En hecho, considere lo que Mateo Henry dice acercas de hacer escogimientos  en comentar de Lot: “Escogimientos sensuales son escogimientos pecaminosos, y raramente salen bien. Aquellos quienes en escoger relaciones, vocaciones, viviendas, o establecimientos son guiados y gobernados por las concupiscencias de la carne, o las concupiscencias de los ojos, o de la soberbia de la vida, y no consulta los intereses de sus almas y de su religión, no pueden esperar la presencia de Dios con ellos, ni su bendición sobre ellos, sino son comúnmente decepcionados aún en aquello que principalmente le puntan, y faltan de aquello de lo cual se prometen satisfacción á sí mismos. En todos nuestros escogimientos este principio debe de predominarnos, que lo que es mejor para nosotros, es aquello lo cual es mejor para nuestras almas”.

Primero, ¿qué inclinó a Lot para escoger el moverse hacia a Sodoma? Para la respuesta, tenemos que ir á Génesis capítulo 13 donde leemos que “hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot” (v.7). Pero porque “el Cananeo y el Pherezeo habitaban entonces en la tierra” (mismo versículo), Abraham le propuso á Lot: “No haya ahora altercado entre mí y ti, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres á la mano izquierda, yo iré á la derecha: y si tú á la derecha, yo iré á la izquierda” (vv.8,9). Ahora, el espacio no me permite de comentar sobre las varias razones de por qué Abraham propuso esto, pero lo que queremos considerar es cómo Lot reaccionó a esta propuesta de Abraham. Note: “Y alzó Lot sus ojos, y vió toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, antes que destruyese Jehová á Sodoma y á Gomorra, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto entrando en Zoar. Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán: y partióse Lot de Oriente, y apartáronse el uno del otro… y Lot asentó en las ciudades de la llanura, y fué poniendo sus tiendas hasta Sodoma” (vv.10,11,12).

Quizás alguien dirá que esto es un escogimiento lógico, porque ¿no quisiera una tierra fértil y de buena riega el hacendado o el agricultor? Por cierto que sí, pero la lógica no debe de determinar nuestras decisiones. Considera a Abraham mismo cuando Dios lo mandó que dejara su hogar y familia y que se moviera para Canaán (Génesis 12). ¿Era lógico? Pero aquí, creyó yo, la reincidencia ya se había metido en el corazón de Lot. Él no estaba considerando los beneficios espirituales para sí mismo o para su familia según lo prueba su escoger. En otras palabras, él primero puso “los cuidados de esta vida” (Lucas 21:34) en vez de considerar el peligro en el cual se estaba poniendo, especialmente mucho más á donde  se estaba yendo: “Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores para con Jehová en gran manera” (Génesis 13:13). Para Lot estar dispuesto en dejar a su tío Abraham, o ni aún pensar de irse en otra dirección, muestra qué su corazón no estaba perfecto con el Señor; así como se dice de Salomón que cuando “era viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos; y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios” (1 Reyes 11:1ff.). Entonces, la decisión de Lot para voltearse hacia Sodoma muestra que él estaba en el agarre de un corazón reincidente. Esto acontecerá, amado pueblo de Dios, cuando no hacemos lo que Colosenses 3:1,3 nos dice que hacer: “Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado á la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”.  

La otra vez que leemos de Lot, es en el capítulo 14 de Génesis donde se nos dice que él “moraba en Sodoma” (v.12). Oh, ¡mire a la progresión de la reincidencia! Primero, “alzó Lot sus ojos, y vió toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, antes que destruyese Jehová á Sodoma y á Gomorra…”, y secundariamente, “Lot…fué poniendo sus tiendas hasta Sodoma (Génesis 13:10,12); y en tercer lugar, ahora moraba en Sodoma” (14:12). En otras palabras, se había establecido en su reincidencia. Ahora esto era su hogar, donde él vivía, comía, dormía, trabajaba, jugaba, y asociaba con los sodomitas. Por supuesto, no sabemos que tanto de acción de recíproca él tenía con ellos, pero a lo menos era suficiente para afectar a su esposa y dos hijas; y aunque se nos dice que le “afligía” vivir en Sodoma, todavía no hay ninguna indicación que quería irse de Sodoma. Que sea esto un aviso a nosotros, que si pensamos que podemos gozarnos “de comodidades temporales de pecado” (Hebreos 11:25), y luego podemos librarnos nosotros mismos de nuestra condición de reincidencia, ¡nos estamos engañado nosotros mismos! Vamos a aprender, amados, de “sobre toda cosa guardada guardar nuestro corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23), y de orar como el Salmista: “Detén asimismo á tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión” (19:13).

Ahora, en el segundo lugar, la primera observación de Génesis 19 es que “Lot estaba sentado á la puerta de Sodoma” (v.1). Aunque los comentarios que tengo dicen que Lot no tenía ninguna posición de autoridad mientras se sentaba allí, todavía mientras estaba allí, alguno podía asumir que representaba a la ciudad y tenía información de ella. Que esto es verdad es obvio porque “él porfió con ellos (los ángeles) mucho” (v.3) de no quedarse en la calle sino que se fueran con él a su casa; por que él conocía la clase de gente que había en Sodoma. Aunque esto revela que Lot todavía estaba consciente de la maldad de los habitantes de Sodoma, aún en su estado reincidente, y quería proteger a estos dos visitantes, todavía uno tiene que maravillarse porque no se había ido de Sodoma, no solo para su propio bien, pero también para el bien de su familia. Solo hay una razón: ¡Un reincidente no puede librarse  a sí mismo! Es verdad que Lot estaba “afligido” por lo que veía, y por lo que pasaba, pero todavía ¡no hay ninguna indicación que quería irse de Sodoma! En un sentido, podemos decir que Lot estaba “contento” en donde él estaba; y solo que la Gracia viniera  a él, él hubiera padecido el juicio de Dios junto con los impíos. Pero oh, ¡qué triste decir que un cristiano reincidente, aunque ya no es del mundo (Juan 15:19), todavía puede hacerse un amigo del mundo por sentarse a la puerta al mundo! Ref. á Santiago 4:4.

La segunda observación que hago es en preguntar: ¿Cómo podía Lot estar dispuesto para entregar sus hijas á las concupiscencias de estos hombres impíos? “He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré afuera, y haced de ellas como bien os pareciere: solamente á estos varones no hagáis nada, pues que vinieron á la sombra de mi tejado” (v.8). Aunque es muy noble y recomendable de Lot en querer de proteger a sus visitantes ya que los había tomado bajo de su techo, y en hacerlo era recto; pero al extremo que fue en que estaba dispuesto para entregar a sus hijas á los sodomitas revela que el pensamiento de Lot había sido retorcido en su condición reincidente. Es dicho acercas de un hombre que “cual es su pensamiento en su alma, tal es él” (Proverbios 23:7), nos dice que todo ese tiempo viviendo en Sodoma el pensamiento de Lot había sido infectado por lo que veía y oía, en que hacer con sus hijas como sugerida, ¡revela una confusión de pensamiento! Los cristianos no han de conformarse “á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:2) por causa de cómo pensábamos mientras estábamos en el mundo, pero ¡en la reincidencia es imposible de hacerlo! Lot no estaba siendo renovado en su pensamiento mientras estaba en Sodoma; al contrario, él estaba “pensando” como los sodomitas. Sed avisados: ¡Qué eso lo que la reincidencia hace al creyente verdadero!  

La observación tercera que podemos hacer es qué rápido se voltearon los sodomitas encuentra Lot cuando se opuso a las concupiscencias sucias de ellos. “Y ellos respondieron: Quita allá: y añadieron: Vino éste aquí para habitar como un extraño, ¿y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que á ellos. Y hacían gran violencia al varón, á Lot, y se acercaron para romper las puertas” (v.9). O sea que Lot pensaría que los sodomitas habían de escucharle y respetar sus deseos, no se nos dice, pero lo que vemos es que él no tenía ninguna influencia cualesquiera con ellos; porque no solo rechazaron su apelación, pero aún estaban dispuestos para voltearse contra él para dañarle. Oh, amados, ¡cómo necesitamos aprender que el cristiano verdadero no puede tener amigos en el mundo! Es cierto que el cristiano reincidente “podrá” gozarse de los placeres del mundo y del pecado por un tiempo, solo mientras que no se oponga a ellos. Pero haga lo que hizo Lot y el reincidente será llamado un hipócrita: “Vino éste aquí para habitar como un extraño, ¿y habrá de erigirse en juez?” En otras palabras, “Él vino a vivir con nosotros y aceptar nuestra manera de vivir, y ahora quiere decirnos que hacer o que no hacer”. Qué es lo que el Señor Jesús dice: “¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano” (Mateo 7:5). Como se dice entre nosotros: Lot no tenía cara para hablar:   

<>Pero peor, la observación cuarta nos muestra que un cristiano reincidente, no solo será considerado un hipócrita como notado antes, pero también perderán el testimonio como de cristiano. Después que “dijeron los varones á Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar: Porque vamos á destruir este lugar, por cuanto el clamor de ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto Jehová nos ha enviado para destruirlo” (vv.12,13), Lot fue a sus yernos, pero note cómo reaccionaron: “Entonces salió Lot, y habló á sus yernos, los que habían de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va á destruir esta ciudad. Mas pareció á sus yernos como que se burlaba(v.14). En otras palabras, ellos no creyeron a Lot porque en tanto que tocaba a ellos, él estaba chanceando con ellos. ¿Qué clase de testimonio puede tener un cristiano reincidente cuando aquellos alrededor de él ven su hipocresía y viviendo contrario a lo que profesan ser? Creo que podemos asumir correctamente que todo ese tiempo que Lot vivía en Sodoma, él no hablo una palabra para JEHOVÁ a los de alrededor de él, ¡incluyendo a su familia! Sí, ¡qué valor es en llamarme un cristiano mientras mi vida no es semejante á Cristo! Hay un peligro en eso; porque como Pablo se refiere á los falsos “cristianos” que tienen “apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella” (2 Timoteo 3:5). Esto quiere decir que un reincidente puede asistir a la iglesia, leer la Biblia, y aún orar, pero todavía faltar de la Nueva Vida en Cristo Jesús.

<>Ahora, la quinta observación que podemos hacer es que quizás aún Lot mismo no creía el aviso; porque leemos que “al rayar el alba, los ángeles daban prisa á Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, porque no perezcas en el castigo de la ciudad” (v.15), todavía “deteniéndose él” (v.16). La palabra misma quiere decir que él cuestionaba que si acontecería y así que se vacilaba, y implica que estaba repugnante de salir de Sodoma. Eso, amados, es el peligro de la reincidencia; porque causa al reincidente de no simplemente dudar lo que Dios dice, pero de hecho no creer a Dios. Eso no debe ser de ninguna sorpresa; porque un reincidente no anda por la fe, sino por la vista, como lo hizo Lot cuando “alzó…sus ojos, y vió toda la llanura del Jordán” al principio. En otras palabras, él no estaba apresurado para salirse de Sodoma, y así que se nos dice que “los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas según la misericordia de Jehová para con él; y le sacaron, y le pusieron fuera de la ciudad”. Por eso, amados, porque el reincidente no se puede librar a sí mismo de su condición, Dios de Su gracia en Su misericordia, tiene que hacerlo, como vemos aquí.

<>Pero tristemente, la observación sexta que es muy evidente es lo que le aconteció a la esposa de Lot debido a su reincidencia: “Entonces la mujer de Lot miró atrás, á espaldas de él, y se volvió estatua de sal” (v.26). Es verdad que era su incredulidad que la condenó, pero, ¿dónde estaba Lot en todo este tiempo? ¿Por qué no estaba Lot detrás de ella para a lo menos de prevenirlos de mirar hacia atrás, como fueron avisados? ¿Podría ser que no le importaba de la salvación de ella? Quizás todos estos años casado con Lot ella nunca oyó la verdad, o él era un testigo infiel. De seguro, ella no creía, o nunca fuera volteado para ver atrás. Tenemos que decir que Lot fue remiso y negligente como un esposo por causa de su condición reincidente. Por supuesto, puede ser que ella era una mujer sodomita desde el comienzo, y su corazón estaba atrás en Sodoma. Como sea, lo que resalta es que puede haber consecuencias horrendas por la reincidencia, o sea para uno mismo o sea para nuestros amados.   

La observación séptima que notamos es la inconsistencia de Lot. No debe de ser de ninguna sorpresa; porque un reincidente no puede ser estable y fijo en su fe. Como notamos previamente, Lot era un creyente verdadero, pero todavía por causa de su reincidencia no podía confiarse de Dios. Recuerden que se le digo a Lot: Escapa al monte (v.17), pero mira como respondió: “Y Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos; He aquí ahora ha hallado tu siervo gracia en tus ojos, y has engrandecido tu misericordia que has hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea caso que me alcance el mal y muera. He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; escaparé ahora allá, (¿no es ella pequeña?) y vivirá mi alma” (vv.18-20); y siéndole concedido “Lot llegó á Zoar” (v.23). Ahora note lo que aconteció después: “Empero Lot subió de Zoar, y asentó en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedar en Zoar, y se alojó en una cueva él y sus dos hijas” (v.30). ¿Por qué Lot tuvo tanto miedo? Por qué un cristiano reincidente no puede tener paz y consolación lo cual viene por andar en comunión con el Señor; y esto Lot no había hecho por muchos años. Por eso es que estar en una condición reincidente es tan peligroso porque uno no puede andar por la fe; y sin fe, ¿cómo puede uno confiar a Dios en todas circunstancias y situaciones?

Pero peor, nuestra observación octava es lo que las hijas de Lot hicieron con él. “Entonces la mayor dijo á la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que entre á nosotras conforme á la costumbre de toda la tierra: Ven, demos á beber vino á nuestro padre, y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre generación” (vv.31,32). ¿Por qué pensaban ellas así y querían hacer eso con su padre? ¡Hola! ¿Dónde habían vivido, y probablemente todas sus vidas? También, consideren que ellas tenían una madre quien amaba a Sodoma, y a un padre reincidente quien estaba contento viviendo en Sodoma; y así que todas sus vidas habían aprendido los caminos impíos de los sodomitas de que era fácil para ellas hacer lo que hicieron con su padre. Si alguna cosa, todos esos años que Lot vivió en Sodoma es traído a fruición en las hijas pariendo hijos de su padre. No solo es triste, sino claramente es un “ejemplo trágico de la reincidencia” en la vida de un hijo de Dios.

Lo que es triste de todo esto es la manera que la vida de Lot termina en las Escrituras. Ustedes saben que en veces se nos pregunta cómo queremos ser recordados, especialmente por nuestros amados, cuando pasamos del tiempo á la eternidad. No hay duda que los pecados de Lot eran perdonados y era salvo, pero ¡oh, qué testimonio trágico dio él mientras que vivió aquí en la tierra! En ningún lugar de las Escrituras se nos dice que le pasó a él, o de cómo vivió después de todo lo que le pasó. Eso, amados, es algo que debemos considerara seriamente; y especialmente mucho más, cuando consideramos el aviso solemne que el Señor da a los cristianos reincidentes: “Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor. Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré presto á ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido(Apocalipsis 2:4,5). En otras palabras, si persistimos de quedarnos en “Sodoma” y estar contentos de quedarnos allí, asegurarse que Dios tratará con nosotros solo que nos arrepentimos y regresamos atrás a Él. Es verdad que Dios puede sacar a Su pueblo de “Sodoma”, pero, ¡oh, las consecuencias de nuestra reincidencia!

En terminar, déjame hacer las siguientes declaraciones: 1). Yo y tu no estamos exentos de la reincidencia. Ninguno de nosotros somos exentos de sus peligros si venimos a ser descuidados y negligentes en nuestro andar con el Señor y en nuestra relación con Él. Por todas las Escrituras somos avisados acercas de nuestra responsabilidad de guardarnos cercas al Señor por la oración y en obediencia a Su Palabra. 2). Los cristianos reincidentes tratarán de “horcar la cerca”, y cuando lo hacen, no solo se hacen hipócritas, pero no tienen influencia de nada con su cristianismo. 3). Podemos estar seguros de esto: Nuestra reincidencia no solo tendrá un efecto sobre aquellos alrededor de nosotros, sino muy ciertamente podrá causar consecuencias fatales sobre ellos como lo hemos visto. 4). No creas la mentira que te puedes librar tu mismo de la reincidencia a cualquier tiempo que quieras. Aunque somos responsables de arrepentirnos y voltear atrás a Dios, hallaremos que es imposible de hacerlos de nuestro propio deseo y poder. 5). También, Dios tiene todo derecho, y sería justo, de dejarnos en nuestro pecado y rebeldía si le agrada á Él. Si Dios no nos libra de nuestra reincidencia, verdaderamente será un día terrible de estar delante del tribunal de Cristo.

Por lo último, notamos dos factores que eran envueltos en sacar a Lot de Sodoma; primero, la intercesión de Abraham  y por causa de Abraham: “Así fué que, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, acordóse Dios de Abraham, y envió fuera á Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba”  (v.29); y secundariamente, por la gracia y misericordia de Dios: Ha hallado tu siervo gracia en tus ojos, y has engrandecido tu misericordia que has hecho conmigo dándome la vida” (v.19). Amados, debemos estar agradecidos por aquellos quienes nos tienen delante del trono de gracia cuando ven nuestras reincidencias, y de que Dios sana nuestras rebeldías, y que Él lo hará porque nos ama de Su gracia libre. Aún ahora, si Dios de Su gracia te revela que eres un reincidente, o que estas en el camino de la reincidencia, no te detengas, más huye escapándote a aquella montaña de salvación y protección. No mires atrás ni te vayas a cualquier otro lugar. Cree su Palabra al avisarte Su Espíritu del peligro en que estas, y al convencerte y trayéndote á Él. Apela la Sangre preciosa del Señor Jesucristo que “nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:7), y “tomad con vosotros palabras, y convertíos á Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien” (Óseas 14:2). Lo podemos hacer confiadamente porque tenemos “abogado…para con el Padre, á Jesucristo el justo; Y él es la propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 2:1,2). Porque Él esta VIVO, ¡Él puede AVIVARNOS otra vez! Qué así sea para Su gloria. Amén.