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¿QUÉ ES UN AVIVAMIENTO?

Por Carlos H. Spurgeon

Traducido por Lasaro Flores

<>La palabra el “avivamiento” es tan familiar en nuestra boca como una palabra doméstica. Hablamos constantemente acerca de, y de orar por “avivamiento;” ¿no sería de también saber lo que significamos por ello? De los samaritanos nuestro Señor dijo, "Vosotros adoráis lo que no sabéis” (Juan 4:22), no dejemos que tenga que decirnos, "No sabéis lo que pedís" (Mateo 20:22). La palabra "revivir" viste su significado sobre su frente; es del latín, y puede ser interpretado así—vivir otra vez, a recibir otra vez una vida que casi ha expirado; reavivar en una llama la chispa esencial que casi se extinguió. 

Cuándo una persona ha sido sacada de una charca casi ahogado, los espectadores tienen miedo que él está muerto, y están ansiosos acertar si la vida demora todavía. Los medios apropiados se utilizan para restaurar la animación; el cuerpo se frota, los estimulantes se administran, y si por la providencia de Dios la vida demora todavía en la arcilla pobre, el hombre rescatado abre sus ojos, se incorpora, y habla, y ésos alrededor de él se regocijan que él ha revivido. Una chica joven está en una síncopa, pero después de un rato ella vuelve al conocimiento, y nosotros decimos, "ella revive." El parpadeando lámpara de la vida en los hombres agonizantes de muerte de repente se inflama arriba con un brillo excepcional en intervalos, y los que miran alrededor de la cama enferma dicen del paciente, "él revive."

En estos días, cuando el muerto no es restaurado milagrosamente, no esperamos ver el avivamiento de una persona que está totalmente muerta, y no podríamos hablar del avivamiento de una cosa que nunca vivió antes. Es claro que el termino "avivamiento" no puede ser aplicado a un alma viva, o al que antes vivía. Ser revivido es una bendición que puede sólo ser gozada por los que tienen algún grado de vida. Los que no tienen vida espiritual no son, y no pueden ser, en el sentido más estricto del término, los sujetos de un avivamiento. Muchas bendiciones pueden venir a los inconversos como consecuencia de un avivamiento entre los cristianos, pero el avivamiento mismo tiene que hacer sólo con los que ya poseen la vida espiritual. Debe haber la vitalidad en algún grado antes que puede haber un avivar de la vitalidad, o, es decir, un avivamiento.

Un avivamiento verdadero deberá ser buscado en la iglesia de Dios. Sólo en el río de la vida de gracia puede la perla del avivamiento ser encontrada. Se ha dicho que un avivamiento debe empezar con el pueblo de Dios; esto es muy verdad, pero no es toda la verdad, porque el avivamiento mismo debe terminar así como empezar allí. Los resultados del avivamiento se extenderán al mundo exterior, pero al avivamiento, hablando estrictamente, debe estar dentro del círculo de la vida, y debe por lo tanto ser gozado esencialmente por los poseedores de la piedad esencial, y por ellos sólo. ¿No es esto exactamente una vista diferente del avivamiento de ese cuál es común en la sociedad; pero no es esto manifiestamente el correcto?

Es un hecho doloroso que muchos que están espiritualmente vivos tienen mucha necesidad de avivamiento. Es dolorosa porque es una prueba de la existencia de mucho de la maldad espiritual. Un hombre en salud sana con cada parte de su cuerpo en una condición vigorosa no necesita revivir. El requiere sustento diario, pero revivir sería bastante fuera de lugar. Si él no alcanzado el crecimiento de madurez, esto sería muy deseable, pero un joven campechano sano no quiere revivir, se tiraría sobre él. ¿Quién piensa en revivir el sol del mediodía, el océano en su inundación, o el año en su flor? El árbol plantado por los ríos de agua cargada con fruta no necesita emocionar nuestra ansiedad para su avivamiento, porque su productividad y la belleza encantan cada uno. Tal debe ser la condición constante de los hijos de Dios. Alimentándose y acostándose en pastos verdes y dirigidos por las aguas de reposo no deben estar siempre llorando, "¡Mi flaqueza, mi flaqueza, ay de mí!” (Isaías 24:16). Sostenido por las promesas de gracia y enriquecidos de la plenitud que Dios ha atesorado en Su Hijo amado, sus almas deben prosperar y estar saludables, y su piedad no deben necesitar revivir. Ellos deben aspirar a una bendición más alta, una misericordia más rica, que un mero avivamiento. Ellos ya tienen las primaveras inferiores; ellos deben cubrir seriamente las primaveras superiores. Ellos deben estar pidiendo el crecimiento en la gracia, para el aumento de la fuerza, para el éxito más grande; ellos deben ya haber sobresubido y sobre elevado el período en el que ellos necesitan estar llorando constantemente, "¿No volverás tú á darnos vida?" (Salmo 85:6). Para una iglesia estar necesitando constantemente el avivamiento es la indicación de mucho pecado, porque si son sanos delante del Señor se quedaría en una condición en la cual un avivamiento inspiraría a sus miembros. Una iglesia debe ser un campo de soldados, no un hospital de inválidos. Pero hay sumamente mucha diferencia entre lo que debe de ser y lo que es, y consecuentemente muchos del pueblo de Dios están en tan triste estado que la oración muy conveniente para ellos es para el avivamiento. Algunos cristianos son, espiritualmente, pero apenas vivo. Cuándo un hombre ha sido bajado en un tina o en un pozo repleto de aire malo, no se maraville cuando él es sacado otra vez que él está medio muerto, y requiere urgentemente ser revivido. Algunos cristianos — ¡a su vergüenza es dicho! — descienden en tal compañía mundana, no sobre tales principios profanados, y llegan a ser tan carnales, que cuando ellos son levantados por la gracia de Dios de su reincidencia posicional ellos quieren revivir, e incluso necesitan que el aliento espiritual de ellos ha de ser respirado en sus narices de nuevo por el Espíritu de Dios.

Cuándo un hombre muerto de hambre, continuando por mucho tiempo sin alimento, cuando él esta día tras día sin un bocado de pan entre los labios, no nos maravillamos que el cirujano, encontrándolo en extremidades, dice, "Este hombre ha debilitado su sistema, él esta demasiado bajo, y necesita que revivir." Por supuesto que sí, porque él se ha traído por la dieta baja a un estado de debilidad. ¿No hay centenares de cristianos — ¡vergonzoso que debe ser tal! — quienes viven día tras día sin alimentarse sobre la verdad de la Biblia? ¿Será agregado sin la comunión espiritual verdadera con Dios? Ellos ni asisten a los servicios de noche de entre semana, y ellos son oyentes indiferentes en el día de Señor. ¿No es notable que ellos necesiten revivir? ¿No es el hecho que ellos así lo necesitan mucho es muy deshonroso a sí mismos y penando a sus hermanos que son verdaderamente espirituales?

Hay una condición de la mente que está aún más triste que cualquiera de los dos ya mencionados; es una declinación cierta, completa y gradual de todos los poderes espirituales. Mire ese hombre tísico cuyos pulmones se decaen, y en quien la energía esencial esta menguando; es doloroso ver la tenuidad que se difunde después de esforzarse, y la languidez general que extiende sobre su figura debilitada. Mucho más triste al ojo espiritual es el espectáculo presentado por tísicos espirituales que en algunos nos encontramos de todo lados. El ojo de fe es débil y nublado, y raramente prorrumpe con la alegría santa; el semblante espiritual es hueca y hundida con dudas y temores; la lengua de alabanzas se paraliza parcialmente, y poco tiene que decir algo para Jesús; la figura espiritual es letárgico, y sus movimientos están lejos de ser vigorosos; él no está ansioso para hacer nada para Cristo; un entumecimiento horrible, una insensibilidad espantosa ha venido sobre El; él está en el alma como un haragán en la canícula, quien lo encuentra duro trabajo para yacer en la cama y quitar las moscas de su cara. Si estos tísicos espirituales odian el pecado ellos lo hacen tan débilmente que uno quizás teme que ellos lo adoraran todavía. Si ellos aman a Jesús, es tan fríamente que es un punto de pregunta que si ellos aman de todo. Si ellos cantan las alabanzas de Jehová es muy tristemente, como si las aleluyas fueran los cantos fúnebres. Si ellos lloran por el pecado es sólo con corazones medios-rotos, y su pena es superficial e impráctica. Si ellos oyen la Palabra de Dios nunca son batidos por ella; el entusiasmo es un lujo desconocido. Si ellos encuentran una verdad preciosa no perciben nada en particular en ella, más que el gallo en la fábula, en la joya que él encontró en el corral. Ellos se tiran a sí mismos sobre el sofá encantada de la pereza, y mientras son cubiertos con los harapos ellos sueñan de las riquezas y gran aumento de bienes. Es triste, una cosa tiste cuando cristianos caen en este estado; entonces verdaderamente ellos necesitan revivir, y ellos tienen que tenerlo, porque "la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa" (Isaías 1:6). Cada amante de almas debe interceder por los profesores recayentes que las visitas de Dios los pueden restaurar; que “nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salud” (Malaquías 4:2).

Cuándo el avivamiento viene a personas que están en el estado así brevemente descrito, simplemente los trae a la condición en la que ellos siempre hubieran estado; los apresura, les da vida nueva, bate el carbón del fuego que esta para expirar, y pone aliento celestial en los pulmones lánguidos. El alma enferma que era antes insensible, débil, y dolorosa, crece serio, vigoroso, y feliz en el Señor. Este es el fruto inmediato del avivamiento, y llega a ser a todos nosotros que somos creyentes de buscar esta bendición para los reincidentes, y para nosotros mismos si estamos declinando en la gracia.

Si el avivamiento es limitado a hombres vivos nosotros podemos notar adicional que debe resultar de la proclamación y el recibir de la verdad viva. Hablamos de "la piedad esencial," y la piedad esencial debe subsistir sobre la verdad esencial. La piedad esencial no es revivida en cristianos por el mero entusiasmo, por las reuniones llenas de gentío, por el estampar del pie, ni por golpear el cojín del púlpito, ni por los aullidos delirantes del afán ignorante; éstos son las mercancías disponibles en almacén de avivamientos entre almas muertas, pero para revivir a los santos vivos otros medios son necesitados. El entusiasmo intenso puede producir un avivamiento de lo animal, pero cómo puede operar sobre lo espiritual, porque lo espiritual demanda otro alimento que aquel que se estofa en las marmitas del mero entusiasmo carnal. El Espíritu Santo tiene que entrar en el corazón vivo por la verdad viva, y así traer nutrimento y estimulante al espíritu lánguido, porque sólo así puede ser revivido. Esto, entonces, nos dirige a la conclusión que si deberemos obtener un avivamiento debemos ir directamente al Espíritu Santo por ello, y no ir a la maquinaria del fabricante profesional de avivamiento. La chispa esencial verdadera de la llama celestial viene del Espíritu Santo, y los sacerdotes del Señor deben tener cuidado con el fuego extraño. No hay vitalidad espiritual en nada sino excepto que el Espíritu Santo sea el todo en todo en el trabajo; y si nuestra vitalidad ha caído cercas al cero, podemos sólo renovarlo por Aquél quien lo encendió primero en nosotros. Debemos ir a la cruz y mirar hacia el Salvador agonizante, y esperar que el Espíritu Santo renueva nuestra fe y aviva todas nuestras gracias. Tenemos que alimentarnos de nuevo por la fe sobre la carne y sangre del Señor Jesús, y así el Espíritu Santo alistará nuestra fuerza y nos dará un avivamiento. Cuándo los hombres en India se enferman en las llanuras, ellos suben las colinas y respiran el aire más reforzante de las regiones superiores; necesitamos acercarnos más a Dios, y  bañarnos en el cielo, y la piedad revivida será el resultado seguro.

Cuándo un ministro obtiene este avivamiento, él predica muy diferente a su manera anterior. Es un trabajo muy difícil de predicar cuando la cabeza duele y cuando el cuerpo es lánguido, pero es una tarea mucho más dura cuando el alma es insensible y sin vida. ¡Es un trabajo doble triste—penosamente, dolorosamente, horriblemente triste, pero más triste de todo si nosotros no nos sentimos que esta triste, si podemos seguir predicando y permanecer descuidados con respecto a las verdades que predicamos, indiferentes que si los hombres son salvados o son perdidos! ¡Que Dios libre a cada ministro de permanecer en tal estado! ¿Puede haber un objeto más despreciable que un hombre que predica las verdades en el nombre de Dios que él no siente, y que él es consciente que nunca han impresionado su propio corazón? Para ser una mera indicación, indicar el camino pero nunca moverse en el, es mucho contra cual cada corazón domesticado puede implorar noche y el día.

Si este avivamiento fuera otorgado a los diáconos y ancianos, ¡que hombres diferentes los haría! Los oficiales sin vida y tibios de la iglesia no son de más valor a una iglesia, que una tripulación de marineros serían a una nave si todos desmayaban y si en sus literas cuando ellos eran necesitados para levantar las velas o bajar los barcos. Los oficiales de la iglesia que necesitan revivir deben de ser pesas muertas temerosas sobre una comunidad cristiana. Es titular sobre todos los cristianos estar despiertos completamente para los intereses de Sión, pero sobre los líderes más que nada. La súplica especial se debe hacer por los amados hermanos que son oficiales para que ellos puedan estar repletos del Espíritu Santo.

Los obreros en las Escuelas Dominicales, en distribuidores de folletos, y otros obreros para Cristo, ¡qué personas diferentes llegan a ser cuándo la gracia es vigorosa de lo que ellos eran cuando sus vidas parpadea en el enchufe! Como vegetación enferma en un sótano, toda escaldada y poca sana, son los obreros que tienen poca gracia; pero como sauces por el arroyo, como la grasa con cañas y juncos en valles bien-regados, son los sirvientes de Dios que viven en su presencia. No es de extrañar que nuestro Señor dijo, "Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”, porque cuando el corazón del cristiano serio está repleto del fuego es repugnante hablar con personas tibias. ¿No han sentido los que aman a Jesús con corazón ardientes cuando han sido desalentados por personas lentas dudosas, quiénes ven un león en el camino, como si puedan poner una rapidez de velocidad y correr sobre ellos? Cada ministro serio ha conocido tiempos cuando ha sentido los corazones fríos de ser tan intolerables como los zánganos en la colmena son a las abejas de trabajo. Los profesores descuidados son tanto fuera de lugar como la nieve en la cosecha entre cristianos verdaderamente vivos. Como el vinagre a los dientes y el humo a los ojos son estos haraganes. Tan bien sería ser atado a un cadáver como ser forzado en la unión con profesores sin vida; ellos son una carga, una peste, y una abominación. Volteas a uno de estos hermanos fríos después de una junta de oración seria y graciosa, y dices con una alegría santa, "¡Qué reunión tan deleitosa hemos tenido!" "Sí," él dice descuidadamente y deliberadamente, como si fuera un esfuerzo de decir tanto, "había un número bueno de personas." ¡Cómo sus palabras congeladas rallan el oído de uno! Usted se pregunta, "¿Dónde ha estado este hombre? ¿No es él consciente que el Espíritu Santo ha estado con nosotros?" ¿No habla nuestro Señor de estas personas como siendo arrojados de Su boca, simplemente porque Él mismo es enteramente en serio, y consecuentemente, cuando él encuentra con personas tibias Él no las aguantará? El dice, "¡Ojalá fueses frío, ó caliente!”, o totalmente contrario a lo bueno o en serio con respecto a ello. Es fácil en ver este significado. ¿Si usted oyera un hombre impío blasfemar después de una reunión seria, usted lo lamentaría, pero usted sentiría que de tal hombre no era una cosa para vejarlo, porque él sólo ha hablado según a lo que él es, pero cuando usted se encuentra con un hijo de Dios quién está tibio, cómo puede usted soportar eso? Es nauseabundo, y hace el espíritu más íntimo sentir los horrores de la náusea mental.

Mientras un avivamiento verdadero en su esencia pertenece sólo al pueblo de Dios, siempre trae consigo una bendición para las otras ovejas que no son todavía del rebaño. Si usted deja caer una piedra en un lago, las olitas se ensanchan de continuo, hasta el rincón más lejano del lago siente la influencia. Permita que el Señor aviva a un creyente y muy pronto su familia, sus amigos, sus vecinos, reciben una porción del beneficio; porque cuando un cristiano es avivado, él ora más fervorosamente por los pecadores. La oración amable y anhelosa por los pecadores, es una de las marcas de un avivamiento en el corazón renovado. Ya que la bendición se pide para los pecadores, la bendición viene de Aquél quien oye las oraciones de Su pueblo; y así que el mundo gana por el avivamiento. Pronto el cristiano avivado habla con respecto a Jesús y el evangelio; él siembra la semilla buena, y la semilla buena de Dios nunca se pierde, porque Él ha dicho, "No volverá a mí vacía”. La semilla buena se siembra en los surcos, y en algunos corazones de los pecadores Dios prepara la tierra, para que la semilla brote hacia arriba en una cosecha gloriosa. Así por la conversación entusiasta de los creyentes otra puerta de la misericordia se abre a los hombres.

Cuándo los cristianos son avivados ellos viven más consistentemente, ellos hacen sus hogares más santos y más felices, y esto dirige a los impíos a envidiarlos, y para inquirir acercas de su secreto. Los pecadores por la gracia de Dios anhelan en ser alegres como tales santos felices; sus bocas se saborean para banquetear con ellos sobre su maná escondido, y esto es otra bendición, porque dirige a los hombres en buscar al Salvador. Si un hombre impío entra en una congregación donde todos los santos son avivados él no se duerme bajo el sermón. El ministro no permitirá que él haga eso, porque el oyente percibe que el predicador siente lo que él predica, y tiene un derecho de ser oído. Esto es una ganancia clara, porque ahora el hombre escucha con una emoción profunda; y sobre todo, el poder de Espíritu Santo, el cual el predicador ha recibido en respuesta a la oración se topa con la mente del oyente; él es convencido del pecado, de la justicia, y del juicio venidero, y cristianos que están alertas alrededor de él aceleran para decirle del Salvador, y puntarlo a la sangre de redención, para que aunque el avivamiento, hablando estrictamente, es con el pueblo de Dios, mas el resultado de ello ningún hombre puede limitar. Hermanos, vamos nosotros buscar un avivamiento durante el mes presente, para que el año pueda cerrar con lluvias de bendición, y que el año nuevo pueda abrir con la bendición abundante. Vamos nosotros prometernos en formar una unión de oración, una banda sagrada de suplicantes, y que Dios haga a nosotros según nuestra fe.

"Padre, por Tu bendición prometida, Delante de Tu trono imploramos todavía; Por el tiempo de dulce refrigerio Que sólo puede venir de Ti.

"Benditas arras Tu haz dado, Pero en ellas no descansaremos, Bendiciones todavía contigo están escondidas, Viértalas, y haznos benditos.

"Despierta Tu sirena llevando a niños, despiértalos, Mandadlos que a tu cosecha vayan; Bendiciones, O nuestro Padre, hazlos; Alrededor de sus pasos deja fluir la bendición.

"No permitas ninguna aldea sea olvidada, Permite tus lluvias en todos descender; Que en un bendito himno fuerte, Las miríadas puedan en triunfo unirse."