free web hosting | website hosting | Web Hosting | Free Website Submission | shopping cart | php hosting

EL AVIVAMIENTO VS. LA APOSTASÍA

“Sin que venga antes la apostasía” (2 Tesalonicenses 2:3)

 

Hoy en día uno oye mucho acercas de un Avivamiento sucediendo en la Iglesia, pero lo que personalmente he visto y he oído es limitado á un cierto segmento de lo que se profesa ser cristiano hoy en día. No obstante, para el momento no tengo ni el tiempo ni el espacio para entrar en detalle acercas de ello, además de notar que es aquel tipo “popular” de avivamiento que es asociado con los carismáticos, o el movimiento de la Palabra de Fe, o el del Evangelio de Sanidad y Prosperidad, etc., etc., o aún de la misma enseñanza popular de la Vida Empujada por Propósito que está influyendo tantas iglesias y profesantes cristianos en todas las denominaciones. En hecho, los proponentes de éste avivamiento reclaman que es para preparar a la Iglesia para el regreso del Señor Jesucristo. Sin imbargo, a pesár de todo eso, podemos decir verdaderamente que éste tal-llamado “avivamiento” en ninguna manera es comparable, o aún asociado en cualquier manera, con los grandes Avivamientos y Despertamientos Espirituales que el Dios Soberano nuestro se ha agradado en bendecir á Su pueblo en el pasado.

 

L pregunta que tenemos que hacer es ésta: ¿En alguna manera indica la Biblia que ha de haber un Avivamiento antes que el Señor Jesucristo regrese para juzgar a los impíos y para “raptar” a Su pueblo? Ref. á 2 Tesalonicenses 1:7-10. ¡La respuesta es simplemente un retumbante NO! Uno puede escudriñar las Escrituras con respecto á los últimos días para ver si hay alguna indicación de un grande Avivamiento sucediendo en la Iglesia, y será apretado duro para hallarlo. Por el otro lado, hallará que habrá una Apostasía; a si como lo llama nuestro texto. Podrás preguntar, “¿Qué es eso?” Primero, “la apostasía” es de la palabra griega apostasia, la cual quiere decir defección de la verdad. Es de separar, y de estarse retirado, o fuera de. Así que, la Apostasía, es de “caerse fuera” de la Verdad de Dios, “como la verdad está en Jesús” (Efesios 4:21); o de la “una fe” (4:5) “que ha sido una vez dada á los santos” (Judas v.3). Es de profesar en creer “la fe del evangelio” (Filipenses 1:17), y luego de “caerse afuera”, o de defectar de su verdad, ¡aún en negarlo! Por supuesto, esto será doctrinalmente, es saber, de las enseñanzas verdaderas “del evangelio de la gracia de Dios” (Hechos 20:24); y esto, amado pueblo de Dios, ¡YA ESTÁ AQUÍ! En hecho, para confirmarlo, aún no tienes que ír á una iglesia en particular; sólo ponga su TV en una estación “cristiana” y ¡verá la Apostasía en mucho poder! (Pero alabado sea Dios, que no todo programa se califica como tal____ en vez en cuanto todavía puede recibir un resuello de aire fresco en éste atmósfera contaminada).

 

Note las siguientes Escrituras que además confirman que habrá una Apostasía: “Empero el Espíritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos alguno apostatarán de la fe escuchando á espíritus de error y á doctrinas de demonios…” (1 Timoteo 4:1); “Porque vendrá tiempo (refiriendose al futuro, ¡lo cuál es HOY!) cuando ni sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oir, se amotonarán maestros conforme á sus concupiscencias, Y apartarán de la verdad el oído y se volverán á las fábulas(2 Timoteo 4:3,4). Así que, podemos ver que en los últimos días, en vez de una Avivamiento entre la profesante Iglesia cristiana habrá una Apostasía tan grande que el apóstol Pablo dice que serán “tiempos peligrosos” (2 Timoteo 3:1) para el verdadero cristiano, que “todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución” (v.12). Sería imposible para uno en creer y estár firme por la Verdad de Dios y ser exento de la persecución en alguna figura o forma por causa de ella. Así que, según a las Escrituras, ¡podemos decir que definitivamente NO HABRÁ  un Avivamiento en general en el sentido histórico y Bíblico entre la Iglesia profesante cristiana como reclaman muchos de los tales ‘predicadores y profetas ungidos por sí mismos’!

 

Quizas alguien preguntará por las razones de mi periódico; o, ¿por qué todavía oímos de otros acercas de orar por Avivamiento? Si lo que dije es verdad, entonces, ¿por qué perder nuestro tiempo en estár interesado por ello? Esa es una pregunta muy legítima; y déjame contestarla en seguida. Acuérdanse, que el Avivamiento es para el creyente verdadero en el Señor Jesucristo, uno quien ha nacido de nuevo, se ha arrepentido hacia Dios y cree en el Señor Jesucristo, y ha sido lavado en Su sangre; y por lo tanto, ahora tiene VIDA, por cuanto antes estaba “muerto en delitos y pecados” (Efesios 2:1) y estaba “ajeno de la vida de Dios” (4:18). Ahora en Cristo es “una nueva criatura”, o creación (2 Corintios 5:17) porque está VIVO en Él; porque “el que tiene al Hijo, tiene la vida: el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida” (1 Juan 5:12). ¿Por qué? Porque “tiene vida eterna” en que “pasó de muerte á vida” (Juan 5:24).

 

Pero el asunto de la reincidencia en la vida de un creyente verdadero es una realidad. En otras palabras, un cristiano verdadero podrá, y puede, recaerse en el pecado. No hay ningún cristiano que es exento de esto sucediéndole. En hecho, cada uno del pueblo de Dios está expuesto á este peligro; y esto es debido á lo menos á tres factores en la vida de cada creyente. Primero, hay la atracción del mundo. Acuérdense, que antes de experienciar la gracia de Dios en salvación éramos del mundo y andábamos “conforme á la condición de este mundo” (Efesios 2:2), pero porque nos escogió “del mundo”, ya no somos “del mundo” (Juan 15:19). Sin imbargo, siempre hay el peligro de caerse uno atrás en amar “al mundo”, y “las cosas que están en el mundo” (1 Juan 2:15). La cosa triste es que sí le sucede á cristianos verdaderos; y lo que le sucedió á Demas es también cierto de cristianos profesantes. De primero Demas trabajó junto con el apóstol Pablo, pero luego Pablo dice de él: “Porque Demas me ha desamparado, amando este siglo, y se ha ido á Tesalónica” (2 Timoteo 4:10). Cp. Filemon 1:24. En hecho, un cristiano reincidente viene á ser un enemigo de Dios, como lo declara Santiago 4:4 – “Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Cuando uno que profesa ser cristiano se cae atrás al mundo, hay el peligro de “apostár” de la fe, es a saber, en hacerse un apostata, sólo que el Dios Soberano nuestro, de Su Gracia Libre, lo traíga atrás á Él.

 

Luego, en el segundo lugar, el creyente tiene que contender con Satanás, quien es el “adversario” del creyente verdadero, “cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore” (1 Pedro 5:8), para traérlos á cautividad “á voluntad de él” (2 Timoteo 2:26). Creerlo, amado pueblo de Dios, el diablo tratará, y hará, cualquier cosa, para causar al cristiano de recaer; por como dice Pablo: “Pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:11); porque una vez haciendo eso, ¡no sólo es el cristiano su prisionero, sino también su esclavo! Quizás dirás que esto no es verdad; pero déjame preguntarte: ¿Á quien está el reincidente sirviendo, y en la causa de quien? Acuérdense, que el cristiano estaba en “la potestad de Satanás” (Hechos 26:18), y no sólo andaba “conforme á la condición de este mundo”, pero también “conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia(Efesios 2:2). En hecho, había tiempos, por la disciplina de la iglesia, que un cristiano reincidente era entregado á Satanás, como Pablo nos dice en 1 Corintios 5:5 – “El tal sea entregado á Satanás para muerte de la carne, porque el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”. Así que, tenga en cuenta, que él nos atacará de todo lado para causarnos de caer en el pecado y del Señor; así que, “¡Sed templados, y velad” (1 Pedro 5:8) somos exhortados!

 

Pero, en tercer lugar, podrá haber tiempos que las tentaciones del mundo y los ataques del diablo serán quitados (cp. Lucas 4:13 – Y acabada toda tentación, el diablo se fue de él por un tiempo”); no obstante, hay una cosa que está con nosotros cada momento de nuestros días hasta el día de nuestra glorificación; y esa es, nuestra propia naturaleza pecaminosa; o como es referido, “la carne”. El pecado que todavía mora dentro de nosotros es nuestro enemigo constante y de diario, “que batalla contra (nuestra) alma” (1 Pedro 2:11); y como declara el apóstol Pablo: “Y yo sé que en mí (es á saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo. Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago. Y si hago lo que no quiero, ya no obro yo, sino el mal que mora en mí(Romanos 7:18-20). Entonces, el cristiano sabiendo esto tiene que estar en alerta de continuo para no darse á “las concupiscencias de la carne” (2 Pedro 2:18) que se deleitan en las “comodidades temporales de pecado” (Hebreos 11:25). Es la responsabilidad del cristiano, por la gracia de Dios, de huir todo pecado; de otra manera, si no, nos resbalaremos al pecado, no porque la gracia de Dios no es suficiente para guardarnos del pecado, sino ¡que libremente nos damos á él simplemente porque lo amamos! Por eso se dice del reincidente: “De sus caminos será harto el apartado de razón” (Proverbios 14:14). ¡¡¡ESTA ES NUESTRA LUCHA Y PELIGRO DE DIARIO!!!    

 

Ahora, habiendo dicho esto, la razón que hacemos tanto del Avivamiento y del Despertamiento Espiritual, (aún aunque como dije antes, yo no puedo hallar en ningún lugar de la Biblia de un AVIVAMIENTO sucediendo en la profesante Iglesia cristiana antes del Regreso del Señor Jesucristo), pero todavía al mismo tiempo, tenemos que decir que el Avivamiento, no sólo revelará quienes son los cristianos verdaderos, pero también asegurará á los creyentes verdaderos de la relación de ellos con el Señor y Salvador Jesucristo. Un reincidente no puede presumir que pertenecen al Señor en su pecado; y de seguro, el Espíritu Santo  no confirmará la salvación de ellos mientras permanecen obstinados y opuestos é Él. Por eso es que por todas las Escrituras el reincidente es avisado acercas del peligro de su condición, y ¡exhortado de regresar al Señor antes que sea muy tarde! Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre vosotros: porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo” (Jeremías 3:12). En otras palabras, el enojo y la ira de Dios está sobre el reincidente, y si no regresa….. Aún David reconocía lo terrible del enojo y de la ira de Dios sobre él por causa del pecado: “JEHOVA, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues en tu ira. Porque tus saetas descendieron á mí, Y sobre mí ha caído tu mano. No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado” (Salmo 38:1-3). Así que, aunque tenemos la promesa de 2 Timoteo 2:19 que “el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor á los que son suyos”, sin embargo, somos exhortados que “apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”.

 

Pero otra razón por el Avivamiento es para prevenir la apostasía del creyente verdadero, y para confirmar la eterna seguridad del hijo de Dios. En otras palabras, ya que la Salvación sólo viene por la Gracia Libre y Soberana de Dios, es esa misma Gracia que Revive, Renueva, Restaura y Reforma al cristiano reincidente, no sólo para guardarlo de la apostasía, pero también para asegurarlo que ha sido salvo en Jehová con salud eterna” (Isaías 45:17). Tenemos que siempre recordar, y nunca perder esta verdad preciosa: ¡ES SÓLO POR LA GRACIA QUE HEMOS SIDO SALVOS, Y ES SÓLO POR LA GRACIA QUE SOMOS GUARDADOS SALVOS! Considere esto muy seriamente: Si depende en nuestra fidelidad y fuerzas para guardarnos “salvos” de la apostasía, puede estár seguro de una cosa: ¡NOS VAMOS APOSTATÁR! ¿Qué tanto más puede esto ser verdad del reincidente? Mira, en un sentido el cristiano reincidente ya se ha “apostatado” del Señor y de la Verdad del Evangelio; así que otra vez, sólo que “el Dios de toda gracia” (1 Pedro 5:10), Quien “es amador de misericordia” (Miqueas 7:18) se “tornará” y “tendrá misericordia del (reincidente)”; y “él sujetará (sus) iniquidades, y echará en los profundos de la mar todos (sus) pecados” (v.19), y sanare “su rebelión” (Óseas 14:4), ¡¡¡el reincidente continuará en su rebeldía y al fin apostatará!!! Esto no contradice la Verdad de la Seguridad Eterna del Creyente, o la Perseverancia de los Santos, pero son SÓLOS aquellos que son Revividos, Renovados, Restaurados, y Reformados en experienciar el Avivamiento Verdadero de la reincidencia de ellos que son asegurados de ser guardados en la virtud de Dios por fe, para alcanzar la salud que está aparejada para ser manifestada en el postrimero tiempo” (1 Pedro 1:5), y no finalmente apostatar.

 

Luego, no solo es el Avivamiento para asegurar el creyente verdadero de su relación con Dios y para confirmar la seguridad eterna de ellos en el Señor Jesús, pero también el Avivamiento es para conformaros en el imagen del Señor Jesucristo. Alguien podrá preguntar: “¿Qué tiene que ver el Avivamiento con esto?” ¡Mucho de toda manera! Se nos dice en Romanos 8:29: Porque á los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes á la imagen de su Hijo…,” queriendo decir que todo creyente verdadero lo será; porque eso es nuestro destino por la elección nuestra en Cristo “para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor” (Efesios 1:4). Aunque es preciosamente muy verdad que el Señor Jesucristo es nuestra “justificación, y santificación” (1 Corintios 1:30), de que posicionalmente somos “santos y sin mancha” en Él; no obstante, no hemos sido salvos en nuestros pecados, sino que somos salvos “de (nuestros) pecados” (Mateo 1:21), para que “el que dice que está en él, debe andar como él anduvo” (1 Juan 2:6). El Avivamiento Verdadero hace esto; de que ahora el cristiano reincidente no sólo es Revivido, Renovado, Restaurado, pero también Reformado para que el reincidente verdaderamente pueda ser cristiano, es a saber, ser “semejante á Cristo” en su andar. Esto debe de ser nuestro interés como era la de Pablo cuando escribió á los de Gálatas: “Hijitos míos, que vuelvo otra vez á estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros; Querría cierto estar ahora con vosotros, y mudar mi voz; porque estoy perplejo en cuanto á vosotros” (4:19,20).

 

Hay mucho que decir acercas de esto, pero en obsequio de la brevedad, déjame cerrar con lo siguiente: El peligro de la apostasía está siempre presente delante del cristiano, y especialmente hoy en día debido a tanta falsa doctrina y del compromiso de las verdades del evangelio de la gracia de Dios para agradar al hombre, que ha sido aguadado, y aún corrompido, para agradar los caprichos del hombre. Quizás pensarás que la doctrina no tiene nada que ver con el Avivamiento, pero note que David ora por su propio avivamiento según á la Palabra de Dios en el Salmo 119: “Vivifícame según tu palabra” (vv.25,107,154). Entonces, esto quiere decir que en el Avivamiento Verdadero, no sólo es el cristiano reincidente Revivido, Renovado, Restaurado y Reformado á una relación personal e íntima con el Señor Jesús, pero también á una sumisión á la Palabra Verdadera de Dios, “como la verdad está en Jesús” (Efesios 4:21). En contraste a esto, el apóstata no recibe “el amor de la verdad para ser salvos” (2 Tesalonicenses 2:10). Del otro lado, así como la salvación es “por la santificación del Espíritu y fe de la verdad (v.13), así también es verdad en el Avivamiento Verdadero. En ambos, los medios son la Obra del Espíritu Santo, y la predicación de la Verdad de Dios. ¡Deje afuera alguno de los dos, y no hay Salvación, o Avivamiento!  

 

Finalmente, en leer estas palabras, si estás convencido de lo resfriado de tu amor para el Señor, y de la dureza de tu corazón á Su Palabra, entonces definitivamente, ¡ESTÁS EN REINCIDENCIA! El único recurso que tienes es de clamar á Dios por Su Gracia Y Misericordia en Cristo Jesús, y en orar como David en el Salmo 119: “Vivifícame según tu palabra” (vv.25,107,154). También, con plena oración medita en las siguientes palabras: “La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: El testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón: El precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado con ellos: En guardarlos hay grande galardón. Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos. Detén asimismo á tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión” (Salmo 19:7-13). Sí, “puestos los ojos en al autor y consumador de la fe, en Jesús” (Hebreos 12:2), y escucha á “voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento: á él oíd (Mateo 17:5). Si haces esto, puedes estar seguro de una cosa: Dios te está atrayendo á Él y puedes estar “confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6). Amén.